Gonzalo Celorio, último premio Cervantes, compartió sus pensamientos sobre la evolución de los géneros literarios. “Es desde Cervantes y gracias a él que los géneros se han mezclado hasta la promiscuidad. Han dejado de ser compartimentos estancos y eso a mí me encanta”, declaró el autor, quien se destaca en múltiples géneros, además de ser editor, profesor y crítico literario. Su predilección por la palabra es evidente.
Celorio, originario de Ciudad de México y con 78 años, hizo su entrada al evento con bastón y una expresión amable. Le acompañaban Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, y María José Gálvez, directora general del Libro, el Cómic y la Lectura. Gálvez recordó a Beatriz de Moura, la editora de Tusquets y una figura clave en la trayectoria del premiado, iniciando con su primera novela, Amor propio, publicada en 1992. “De Moura abrió las letras españolas al mundo y abrió el mundo a las letras españolas”, afirmó Celorio.
Celorio ha sido galardonado con el Premio Cervantes, el mayor reconocimiento a la literatura en lengua castellana, creado en 1976 y dotado de 125.000 euros (exentos de impuestos). La ceremonia de entrega se llevará a cabo el próximo 23 de abril, Día del Libro, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en un evento con la presencia de los Reyes. Durante su discurso, Celorio abordará “la tardía llegada de la novela al continente americano” y añadió: “la novela no es un género literario, es un género libertario”.
El autor reflexionó sobre los géneros y la literatura del yo, que ha sido su enfoque principal. “Se piensa que la literatura del yo es de expresión lírica, pero ha ampliado sus fronteras”, argumentó. Recordó al ensayo de Michel de Montaigne como un espacio donde el autor es a la vez sujeto y objeto de su escritura. Citó la definición del ensayo del escritor mexicano Alfonso Reyes, como un “centauro” que combina dominio intelectual y creatividad. “Sin yo, la crónica es historia”, enfatizó Celorio.
Literatura de la memoria
La obra de Celorio se centra en la memoria, con un enfoque melancólico. Describe sus escritos como “novelas memoriosas”, explorando el engañoso territorio del pasado familiar y literario a través de sus recuerdos, como en su obra Ese montón de espejos rotos, que toma un verso de Borges. “Se me cuela el yo por todos los intersticios de la escritura para hablar de mi familia”, comentó Celorio.
A su juicio, la presencia del yo en la novela es excepcional, ya que tradicionalmente se ha considerado que el género épico está dominado por la tercera persona. No obstante, Celorio argumentó que la mezcla de géneros surge con la llegada de Cervantes, quien permite esta “promiscuidad”.
Raíces familiares y su influencia
Celorio, director de la Academia Mexicana de la Lengua y exdirector de la editorial Fondo de Cultura Económica, tiene raíces asturianas. Su nombre proviene de un pueblo cercano a Llanes en España, y su abuelo Emeterio emigró a México en busca de nuevas oportunidades. Los relatos familiares influyen en su literatura, como se evidencia en su obra El metal y la escoria, que narra la historia de su abuelo, así como en Tres lindas cubanas, que explora la vida de tres amigas que conocieron a su padre en La Habana.
El autor también destaca la relación de sus hermanos con el contexto histórico y cultural: uno fue influenciado por la Teología de la Liberación y otro por la arquitectura barroca mexicana. “Nadie sabe bien quién es si no sabe de dónde procede”, reflexionó Celorio sobre la independencia de sus personajes familiares en su narrativa.
El reconocimiento a Celorio también representa un gesto de reconciliación entre España y México, después de tensiones surgidas por las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador en 2019, quien solicitó una disculpa por los excesos de la conquista española. Recientemente, México ha sido destacado en los premios Princesa de Asturias, lo que refleja un ambiente de acercamiento cultural.
El autor considera que la solicitud de perdón por parte de España es “anacrónica” y “retrotópica”, argumentando que no se puede juzgar la historia con criterios modernos. Celorio sostiene que la lengua española no se utilizó para conquistar, sino que fue la herramienta de la independencia.
