El Banco de Japón (BoJ) ha decidido aumentar su tasa de interés de referencia a corto plazo hasta el 1%, marcando el nivel más elevado del país asiático desde 1995. Esta medida fue anticipada por el mercado y se enmarca en un contexto de inflación persistente.
Durante la reunión de política monetaria, el BoJ tomó esta decisión en ausencia de su gobernador, Kazuo Ueda, quien se encuentra hospitalizado por una infección de un quiste hepático. La tasa se incrementó por primera vez en seis meses desde el 0,75%, en respuesta al incremento de precios impulsado por la situación en Oriente Próximo, debido a la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, que recientemente presentó un acuerdo.
El Banco de Japón destacó en su comunicado que “la traslación de precios, derivada del aumento del crudo, ha avanzado rápidamente en las transacciones entre empresas, lo que podría trasladarse a un aumento de los precios al consumidor”.
Según el BoJ, la economía japonesa enfrenta un menor riesgo de desaceleración gracias a los subsidios energéticos implementados por la Administración de la primera ministra, Sanae Takaichi, así como a la diversificación de fuentes de suministro afectadas por el conflicto en Oriente Medio. El organismo anticipa que la economía nipona continuará creciendo moderadamente, aunque a un ritmo más lento, respaldada por factores como “altos” beneficios empresariales y la mejora en el empleo.
La decisión fue adoptada con el respaldo de siete votos a favor y uno en contra. La reunión fue dirigida por el vicegobernador Ryozo Himino, dado que Ueda, aunque presentó sus argumentos por escrito, no pudo votar debido a su hospitalización.
El BoJ también anunció que continuará ajustando la tasa de interés en el futuro, evaluando los riesgos para la economía, con el objetivo de alcanzar su meta del 2% en el índice de precios del consumidor (IPC).
Reducción de la compra de bonos
Además, el banco central planea reducir el ritmo de sus compras mensuales de bonos en los próximos trimestres, como parte de su estrategia de endurecimiento de las condiciones monetarias. Se estipula que las compras mensuales de bonos serán recortadas en aproximadamente 200.000 millones de yenes cada trimestre hasta marzo de 2027. Posteriormente, el BoJ mantendrá sus adquisiciones mensuales en 2 billones de yenes y se mostrará dispuesto a ajustar esta cifra si es necesario.
