Washington asesta el golpe final a la tambaleante industria turística de Cuba

Washington asesta el golpe final a la tambaleante industria turística de Cuba

El tiempo avanza rápidamente en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Cuba, tras la reciente implementación de medidas drásticas que han afectado a la isla. La crisis económica en Cuba se agrava con la intensificación de las sanciones de Washington, las cuales culminarán en un ultimátum: el 5 de junio de 2026, fecha en la que una orden ejecutiva de la Casa Blanca entrará en vigor.

La Orden Ejecutiva 14404 no solo está dirigida a corporaciones multinacionales, sino que también amenaza a cualquier individuo o entidad que proporcione apoyo material o financiero al régimen cubano. Sectores como la energía, defensa, finanzas, minería y seguridad están particularmente en la mira, lo que otorga a Washington un amplio margen de acción.

Impacto en el Comercio Internacional

Según el economista cubano Pavel Vidal, las nuevas medidas resultarán en “una desconexión casi total de Cuba de los circuitos de comercio y financiamiento internacional”. Esto afectará drásticamente las importaciones, pagos, seguros, transporte marítimo e inversión extranjera en la isla. En este contexto, las remesas, algunos viajes de cubano-americanos y la ayuda humanitaria son prácticamente las únicas actividades que permanecerán.

Movimientos de Cadenas Hoteleras

Las primeras acciones se han hecho evidentes antes de la fecha límite del 5 de junio. La cadena hotelera Iberostar, que opera en Cuba desde 1993, anunció que cerrará 12 de sus 18 hoteles, los cuales pertenecen a GAESA, un conglomerado militar al cual están dirigidas las sanciones. Esta decisión no solo perjudica al sector turístico, fundamental para la economía cubana, sino que también tiene un peso simbólico considerable, pues una de las propiedades afectadas es la Torre K, inaugurada en secreto el año pasado.

Por su parte, Meliá también reveló que detendrá operaciones en 15 hoteles en Cuba. Asimismo, la empresa canadiense Blue Diamond, la tercera mayor en número de propiedades en la isla, cortó lazos con La Habana, y la compañía minera canadiense Sherritt anunció su salida del país, aunque posteriormente precisó que se retiraría solo de sus empresas conjuntas.

Un Panorama Desalentador

Estas decisiones reflejan un panorama sombrío para Cuba, que ya había experimentado una caída acumulativa del 15% en su PIB desde la pandemia de Covid-19. Antes de las recientes sanciones, el turismo estaba en un descenso prolongado, registrando en 2025 la cifra más baja de visitantes (1.8 millones) desde 2002, excluyendo los años de pandemia. Las perspectivas para 2026 son aún más preocupantes.

El economista Mauricio de Miranda afirmó que la orden ejecutiva de EE. UU. ha acelerado un proceso inevitable, donde la disminución en la afluencia de turistas y la baja ocupación hotelera han hecho de Cuba un destino menos atractivo para los viajeros.

GAESA y la Respuesta Cubana

Las sanciones apuntan directamente contra GAESA, un conglomerado militar que controla casi la mitad de la economía cubana y no puede ser auditado por el Estado. El gobierno cubano defendió la conglomeración, resaltando su papel en la generación de divisas necesarias para mantener los logros sociales. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que la isla “está controlada” por este ente.

Las nuevas sanciones también subrayan las ambiciones financieras de Washington, que ha insinuado que un acuerdo similar al de Venezuela podría ser bien recibido. Sin embargo, De Miranda advierte que, a pesar de un posible acuerdo económico, no existen las condiciones para que las empresas estadounidenses prosperen en Cuba, dado que no es un lugar atractivo para la inversión en la actualidad.

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