El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa activo en el mercado bursátil a pesar de las responsabilidades del cargo. Su patrimonio, que supera los 6.000 millones de dólares, incluye numerosos hoteles, campos de golf y residenciales de lujo. Recientemente, la Oficina Ética Gubernamental publicó un informe financiero que detalla su amplia cartera de inversiones en acciones, que siguió enriqueciendo durante el primer trimestre del año.
Operaciones bursátiles durante el primer trimestre
El informe, que abarca 113 páginas, revela que Trump realizó miles de transacciones de acciones desde enero hasta abril. Se estima que estas operaciones alcanzaron un rango de entre 220 millones y 770 millones de dólares. Durante este período, el presidente adquirió acciones de importantes compañías como Nvidia, Oracle, Microsoft, Boeing, Meta, Intel, Amazon y Costco, además de fondos indexados y otros valores. También invirtió en Paramount y Netflix en medio de la competencia entre estas dos empresas por la adquisición de los legendarios estudios de Warner Bros.
Interés en el sector del entretenimiento
En marzo, Donald Trump adquirió una participación modesta en Warner Bros valorada en al menos 30.000 dólares, además de una participación en Paramount Skydance por al menos 15.000 dólares. Durante este tiempo, también realizó 19 transacciones relacionadas con Netflix, que incluyeron ventas que variaron entre 1.000 y cinco millones de dólares. Trump se reunió con ejecutivos de Paramount y Netflix, manteniéndose al tanto de las negociaciones para la compra de Warner.
Gestión patrimonial familiar
La mayor parte del patrimonio de Trump está administrado por un fideicomiso gestionado por sus hijos. El conglomerado familiar ha continuado realizando negocios rentables mientras Trump es presidente, destacándose en mercados como Oriente Próximo y en el ámbito de las criptomonedas.
La publicación de su declaración financiera se produce en un contexto de creciente preocupación por los posibles conflictos de interés. Sus hijos han viajado con él en el Air Force One para misiones diplomáticas, donde se han reunido con líderes como Xi Jinping y han colaborado con empresas como Boeing y Nvidia, en las que Trump había invertido previamente.
Decisiones gubernamentales y conflictos de interés
Durante su mandato, la administración de Trump ha tomado decisiones que impactan en las empresas en las que invierte. Por ejemplo, permitió la venta de tecnología de Nvidia a China y facilitó un pedido de 200 aviones de Boeing por parte de compañías chinas. También promovió inversiones en inteligencia artificial y tuvo acceso a información sobre la sucesión de Apple.
Los presidentes de EE. UU. están exentos de las normas de conflicto de intereses que afectan a otros funcionarios del Gobierno. Esto significa que no están obligados a detallar sus activos, lo que ha llevado a que se registren miles de transacciones de forma poco específica en su declaración.
Desde el escándalo del Watergate en la década de 1970, los presidentes han tratado de evitar polémicas relacionadas con su patrimonio. Muchos optaron por fideicomisos ciegos o inversiones en activos genéricos para evitar conflictos de interés, un enfoque que Trump no parece haber adoptado plenamente. Aunque vendió su cartera de acciones antes de asumir la presidencia, durante su segundo mandato anunció un cambio de estrategia en este aspecto, indicando que a “nadie le importaba”.
Recientemente, Trump presentó su declaración con retraso, lo que le acarreó una multa de 200 dólares por parte de la Oficina de Ética Gubernamental. Aunque la sanción es menor, queda por ver si esto le llevará a ser más diligente en el futuro.
Entre las operaciones más relevantes, se destaca que en febrero redujo su participación en acciones de Microsoft, Meta y Amazon por montos que oscilaban entre 5 y 25 millones de dólares.
