Richard Wagner y Dresde: un legado musical en el Palais Brühl-Marcolini
La memoria de Richard Wagner se encuentra profundamente enraizada en Dresde, donde el Palais Brühl-Marcolini, ubicado en el distrito de Friedrichstadt, se erige como una parada imprescindible. Este edificio barroco, que sobrevivió a la devastación de la II Guerra Mundial y actualmente forma parte de un hospital, albergó la última residencia del compositor en la ciudad antes de su exilio en mayo de 1849, tras el fallido levantamiento revolucionario. Aquí, Wagner completó Lohengrin y redactó La muerte de Sigfrido, precursor de El ocaso de los dioses, la obra culminante de la tetralogía El anillo del nibelungo.
Un legado artístico en el jardín francés
Según Christoph Münch, autor de Dresden – 500 Orte der Musik, Wagner solía frequentar la cercana fuente de Neptuno, situada en el jardín francés del palacio, para inspirarse en sus escenas mitológicas. En sus visitas, incluso se subía a la estatua del dios o se acomodaba en las copas de los árboles. Este contexto histórico fue subrayado por Münch durante un recorrido con periodistas por los vestigios asociados a Wagner en Dresde, en preparación para el concierto inaugural del Festival de Música de Dresde, que presentó El ocaso de los dioses como parte de The Wagner Cycles. Esta intervención marcó la primera interpretación completa de El anillo del nibelungo utilizando instrumentos de época, coincidiendo con la celebración del 150º aniversario de su estreno.
Un ambicioso proyecto artístico
El ambicioso proyecto fue impulsado en 2021 por el director estadounidense Kent Nagano, quien asumirá próximamente la dirección de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Al mando de la agrupación historicista Concerto Köln, el proyecto adquirió un verdadero impulso dos años después, gracias al apoyo del Festival de Dresde y su director artístico, Jan Vogler. Este último proporcionó la orquesta del festival para reunir a casi un centenar de músicos, tal como exige la partitura. Las representaciones de la tetralogía han tenido a Dresde como eje central y han estado integradas en una gira que incluye ciudades como Colonia, Hamburgo, Ámsterdam y Praga, mientras que El ocaso de los dioses incluirá actuaciones en Bayreuth antes de finalizar en Lucerna y París este septiembre.
Innovación en la interpretación musical
Una de las grandes innovaciones de este proyecto es el equipo interdisciplinario de expertos que ha asesorado diversos aspectos de la interpretación. La iniciativa no solo incluye el uso de cuerdas de tripa y de instrumentos de viento reformulados por Wagner, sino que también explora el llamado bel canto alemán, que combina la técnica del canto italiano con las exigencias lingüísticas del alemán. Esta doble aproximación a la interpretación ha llevado al objetivo de reforzar la claridad y expresividad vocal en la obra.
Los ecos de un pasado musical
En Dresde descansan los restos de varios cantantes que contribuyeron a definir el ideal vocal wagneriano. Durante su recorrido, Münch y los participantes visitaron el Antiguo Cementerio Católico, donde se encuentra la tumba de Joseph Tichatschek, tenor que creó papeles protagónicos en Rienzi y Tannhäuser. También se recordó a Ludwig Schnorr von Carolsfeld, el primer Tristán de la historia, quien falleció a los 29 años tras el estreno de Tristán e Isolda. Estos artistas representaron la evolución del tenor desde el estilo belcantista a las demandas dramáticas del Heldentenor.
Destacadas actuaciones en el escenario
El tenor surcoreano Young Woo Kim, en el papel de Siegfried, se destacó como una revelación en este primero Ocaso de los dioses históricamente informado. Su voz, ubicada entre el estilo de Tichatschek y Schnorr, mostró una impresionante proyección y un control extraordinario. La soprano Åsa Jäger, aunque comenzó con cierta tensión, logró conquistar al público con su interpretación de Brünnhilde, consolidando su presencia a medida que avanzaba el acto. El bajo alemán Patrick Zielke brilló en el rol de Hagen, aportando un carácter cínico y poderoso, mientras que la mezzosoprano Olivia Vermeulen y el barítono Daniel Schmutzhard también fueron reconocidos por sus destacadas interpretaciones.
Dirección musical de Kent Nagano
La dirección musical de Kent Nagano se destacó por su fluidez y poderío, mejorando a medida que avanzaba la función. La interpretación adoptó un tempo dinámico basado en nuevas investigaciones metronómicas, adaptándose con destreza tanto la orquesta como los cantantes. Entre los elementos innovadores, sobresalió el protagonismo de la sección de percusión, especialmente los timbales, y el uso de instrumentos menos convencionales como el eolífono. El proyecto prevé la realización de ciclos completos en 2027, con actuaciones previstas en Viena y Shanghái, además de una futura grabación discográfica que dejará huella en el legado de Wagner.
El ocaso de los dioses
Música y libreto de Richard Wagner.
Young Woo Kim, tenor (Siegfried); Johannes Kammler, barítono (Gunther); Daniel Schmutzhard, barítono (Alberich); Patrick Zielke, bajo (Hagen); Åsa Jäger, soprano (Brünnhilde); Sophia Brommer, soprano (Gutrune); Olivia Vermeulen, mezzosoprano (Waltraute); Jasmin Etminan, contralto (Primera Norna); Marie-Luise Dressen, mezzosoprano (Segunda Norna); Valentina Farcas, soprano (Tercera Norna); Ania Vegry, soprano (Woglinde); Ida Aldrian, mezzosoprano (Wellgunde); Eva Vogel, mezzosoprano (Flosshilde).
Dresdner Festspielchor der Richard-Wagner-Akademie & Chor der Klangverwaltung
Dresdner Festspielorchester & Concerto Köln
Dirección musical: Kent Nagano.
Kulturpalast, Konzertsaal, 14 de mayo.
