La sección América Futura presenta información actualizada sobre desarrollo sostenible, apoyando una discusión vital sobre el medioambiente en Colombia.
La carrera por la presidencia de Colombia ha llevado a los candidatos a incorporar el tema ambiental en sus programas de gobierno y declaraciones. Abelardo de La Espriella, abogado de ultraderecha, ha moderado su postura sobre la explotación de los recursos naturales, mientras que Iván Cepeda, senador de izquierda, ha expuesto su visión sobre una “revolución ambiental”. La campaña del oficialista Pacto Histórico ha adoptado el jaguar (Panthera onca) como símbolo frente al “Tigre”, apodo de De La Espriella, lo que refleja una creciente atención a los problemas ambientales en la antesala de la segunda vuelta electoral del próximo domingo.
El presidente electo tomará posesión el 7 de agosto, en un contexto donde el fenómeno El Niño podría alcanzar una intensidad de «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Asimismo, el nuevo Senado, con un 66 % de sus 102 curules mostrando un compromiso bajo con la agenda climática, correrá el riesgo de limitar la efectividad de la política ambiental del nuevo gobierno, según un análisis de Climalab.
Los Nuevos Enfoques de La Espriella
“Fracking a lo que dé” se ha popularizado como una de las frases más polémicas de De La Espriella, evocando el famoso lema de Donald Trump, «drill, baby, drill«. Este enfoque radical ha comenzado a suavizarse, ya que el candidato propone ahora un enfoque más matizado. En el documento ABC (Agua, Biodiversidad y Comunidades), asesorado por la ecóloga Sandra Bessudo, la propuesta ya no es la explotación indiscriminada, sino la implementación de “pilotos regulados” basados en la mejor ciencia disponible y una veeduría independiente. El plan incluye la creación de un presupuesto verde y la búsqueda de cooperación internacional para fomentar la bioeconomía.
El enfoque central de su propuesta sigue siendo un «destrabe ambiental», para agilizar permisos y consultas previas, buscando recuperar el orden del territorio. Sin embargo, esta flexibilidad puede incrementar los conflictos socioambientales, no solo en proyectos extractivistas, sino también en energías renovables. Se plantea un cambio de un ambientalismo restrictivo a uno productivo y regenerativo, lo que podría generar tensiones en diversos sectores.
La Posición de Cepeda
Iván Cepeda ha sido categórico al afirmar que no habrá fracking durante su gobierno. En una entrevista reciente con Caracol Radio, el senador expresó que esta técnica representa riesgos significativos para el agua y el medioambiente. Su propuesta se alinea con la actual administración al no contemplar nuevas exploraciones de hidrocarburos, pero reconoce la necesidad de una transición que respete a las comunidades que dependen de la economía del petróleo.
El plan de gobierno de Cepeda incluye un capítulo dedicado a la crisis climática y la protección de la biodiversidad, proponiendo un “sistema nacional de bioeconomía” y objetivos ambiciosos, como la cero deforestación a 2030. Sin embargo, no detalla un cronograma específico ni indicadores claros para evaluar los logros de su política ambiental. A diferencia de De La Espriella, Cepeda reconoce las consultas previas como un derecho fundamental, promoviendo su importancia para garantizar la legitimidad y participación de las comunidades en proyectos de energías renovables.
Mientras las visiones sobre el manejo ambiental en Colombia se delinean cada vez más claramente en el contexto electoral, la lucha por una política sostenible cobra protagonismo entre los candidatos.
