La Copa Mundial de Fútbol de 2026, que se lleva a cabo en Norteamérica, está diseñado para ser un evento a gran escala. Con un incremento en el número de equipos y partidos, así como estadios más amplios y una mayor necesidad de traslados, los atletas y aficionados tendrán que moverse entre México, Estados Unidos y Canadá. Estos tres países, ubicados entre los 15 más grandes del mundo, ya han comenzado a generar un impacto ambiental significativo. Organizaciones ambientalistas advierten que el Mundial podría emitir al menos nueve millones de toneladas de dióxido de carbono, cifra que podría aumentar hasta en un 70% debido a la logística del evento.
Asistencia y desplazamientos de selecciones
Hasta la fase de cuartos de final, se reportó una asistencia de más de 6,2 millones de aficionados en los estadios. Las 48 selecciones participantes han realizado la mayoría de sus traslados por aire, con un notable aumento del 92% en comparación con el Mundial de Qatar 2022, que se celebró en una sola ciudad. Según datos de la organización Científicos por la Responsabilidad Global (SGR), el uso de aeronaves ha provocado emisiones de 7,8 toneladas de CO2, equivalentes a las generadas por 1,7 millones de automóviles en un año.
Recorridos de las selecciones
Diversas selecciones han recorrido distancias considerables durante el torneo. Por ejemplo, Bosnia y Herzegovina, que inició su trayecto en Vancouver, tuvo que desplazarse 3,501 kilómetros a Los Ángeles y luego otros 1,535 kilómetros a Seattle, sumando más de 6,000 kilómetros de vuelo. Por su parte, España ha sido la selección que ha acumulado más distancia, sobrepasando los 8,440 kilómetros, a pesar de jugar en dos sedes repetidas: Atlanta y Los Ángeles.
Colombia, iniciando su viaje en Ciudad de México y luego moviéndose a Guadalajara, Miami, Kansas y Vancouver, reportó casi 7,400 kilómetros de vuelos. Irán, por su parte, ha enfrentado problemas adicionales debido a la geopolítica, siendo obligado a regresar a Tijuana tras jugar en Seattle, cubriendo así grandes distancias de forma irregular.
Incluso el equipo anfitrión, México, que compitió solo en su país, logró volar cerca de 920 kilómetros. En total, las selecciones han recorrido 181,621 kilómetros, con 100,589 kilómetros solo en la fase de grupos. Esto se vuelve aún más relevante con los próximos traslados a Nueva York para la final del torneo.
Gianni Infantino y su impacto ambiental
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha estado utilizando un jet privado, proporcionado por el patrocinador Qatar Airways, para asistir a al menos un partido diario. Infantino ha viajado a 42 destinos, siendo la ruta más larga de Vancouver a Miami, generando aproximadamente 11,5 toneladas de CO2 por trayecto. En total, sus viajes habrían emitido aproximadamente 168,77 toneladas de CO2, considerando que este es un cálculo conservador.
Estrategias de sostenibilidad y críticas ambientales
A pesar de la magnitud de la Copa Mundial, FIFA ha anunciado una estrategia de sostenibilidad, buscando implementar vehículos eléctricos y materiales ecoamigables en los estadios. Sin embargo, críticos como Greenpeace han señalado que, aunque existe un llamado a usar rutas de vuelo eficientes, no se ha abordado en profundidad si los planes de la FIFA tomaron en cuenta la eficiencia de los traslados.
Viridiana Lázaro, representante de Greenpeace, ha enfatizado que la empresa Aramco, principal patrocinador del evento, es una de las grandes generadoras de emisiones a nivel mundial, lo que plantea interrogantes sobre la verdadera intención de los esfuerzos de sostenibilidad de la Copa del Mundo.
Metodología
Las distancias de vuelo se han obtenido a través de Flightradar24, que registra trayectorias de vuelos comerciales y privados. Se utilizaron distancias promedio entre puntos utilizando la forma esférica de la Tierra. Para cercanías como Filadelfia y Nueva York, se estimaron traslados por tierra en lugar de contar kilómetros de vuelo.
El cálculo de las emisiones por vuelo se realizó usando la calculadora de MyClimate, que proporciona una metodología estándar. En el caso de los vuelos de Infantino, se consideró un jet sin especificar con tres pasajeros. Estos cálculos fueron realizados con la colaboración de Gabriela Huitrón.
