Paciente Con Cáncer Metastásico Usa IA para Comprender su Enfermedad

Paciente Con Cáncer Metastásico Usa IA para Comprender su Enfermedad

En 2021, Miriam González, una ingeniera de 35 años originaria de Murcia, buscó atención médica debido a un sangrado en una de sus mamas. Los médicos la tranquilizaron, asegurándole que todo era normal. Sin embargo, en 2024, recibió un diagnóstico alarmante: cáncer de mama metastásico en estadio cuatro. González reflexiona sobre el impacto del diagnóstico, admitiendo que inicialmente lo interpretó como una sentencia de muerte inminente. “Pero pronto comprendí que podía convivir con la enfermedad, lo que fue un proceso mental difícil”, explica.

Para entender mejor su situación, utilizó Perplexity, un buscador de inteligencia artificial (IA). “Mi faceta de ingeniera me llevó a desmenuzar el problema”, explica Miriam. Su caso es peculiar debido a que su tumor tenía características neuroendocrinas, un subtipo raro que las guías clínicas estándar no abordan. La IA se convirtió en una herramienta esencial para organizar la información médica y traducir el diagnóstico abstracto en decisiones prácticas.

El uso de la IA en la salud ha crecido, con millones de personas utilizándola como asistente para entender terminología médica o buscar información sobre tratamientos. Sin embargo, Mark Succi, director de innovación sanitaria en Mass General Brigham y profesor asociado en Harvard, advierte que “la IA es más útil en fases avanzadas del diagnóstico, pero menos efectiva en la generación de un marco diagnóstico inicial dado el nivel de incertidumbre”.

Un estudio reciente reveló que el 50% de las informaciones médicas proporcionadas por modelos de IA, como ChatGPT, son imprecisas o peligrosas, lo que podría poner en riesgo la seguridad de los pacientes. A pesar de esto, un informe de EE. UU. indica que uno de cada cuatro estadounidenses utiliza chatbots para consultas de salud, motivados por la necesidad de respuestas rápidas o información adicional. Este uso es particularmente común entre personas con ingresos bajos, que recurren a la IA por no poder costear una visita médica.

La experiencia de González es diferente. Ella trabajó estrechamente con su equipo médico, asegurando que su voz fuera escuchada y considerando la evidencia científica que presentaba. Sin la IA, afirma que no hubiera podido desentrañar la complejidad de su diagnóstico o acceder a datos cruciales sobre su enfermedad.

Para profundizar su investigación, se asoció con Javi López, cofundador de Magnific, quien empleó herramientas avanzadas de IA para ayudarla. Juntos compartieron su historia en redes sociales, lo cual generó un considerable interés. “La metodología que hemos usado es replicable y puede ser útil para otros pacientes”, destacó López en sus publicaciones.

La perspectiva médica sobre el uso de IA

Desde el punto de vista médico, el oncólogo Oriol Mirallas, del Centro de Cáncer MD Anderson, reconoce que la creciente búsqueda de información por parte de los pacientes es inevitable, pero advierte que debe hacerse bajo la guía de un experto. “Es positivo que la IA ayude a los pacientes a entender su diagnóstico, pero la búsqueda de tratamientos adecuados es compleja y requiere de la experiencia médica”, afirma.

Tanto médicos como ingenieros coinciden en que la IA representa un avance inevitable en el ámbito de la salud, pero siempre debe ser supervisada por profesionales humanos. “Los médicos deben abrir la conversación sobre el uso de herramientas de IA, preguntando a los pacientes qué información han encontrado y qué preguntas tienen”, sugiere Arya Rao, investigadora de la Universidad de Harvard.

El método de IA aplicado al caso de González

El enfoque que Javi López aplicó al caso de Miriam fue sofisticado. Utilizó modelos avanzados de IA como ChatGPT Pro+ Extended y Claude Opus 4.6 MAX. Tras digitalizar todo el historial médico de Miriam, creó un extenso “prompt” en el que se presentaba como un comité multidisciplinario de expertos. Luego comparó las respuestas de diferentes modelos de IA para identificar fallas.

López considera que este enfoque podría ser útil en otros contextos médicos. “Espero que en el futuro, el historial de cada paciente esté completamente digitalizado y preparado para ser analizado por IA para que cualquier médico pueda acceder a información crucial”, indica.

Mientras este desarrollo avanza, grandes empresas tecnológicas están explorando el uso de IA en salud. El lanzamiento de ChatGPT Health por OpenAI permite a los usuarios cargar sus historiales médicos, aunque el acceso a estas herramientas sigue siendo desigual. González resalta la falta de equidad en el acceso a tecnologías y recursos, y aboga porque estos sistemas de apoyo estén disponibles para todos los pacientes.

El caso de González ha sido comparado con el de Sid Sijbrandij, cofundador de GitLab, quien también recurrió a la IA para buscar tratamientos disponibles para su osteosarcoma. Aunque ambos casos son distintivos, reflejan cómo la IA puede ser una herramienta valiosa en la búsqueda de opciones de tratamiento cuando las guías tradicionales son insuficientes.

A medida que los médicos enfrentan la creciente influencia de la IA, es crucial que reconozcan su potencial y limiten la desestimación de estas herramientas. “La mejor práctica consiste en educar a los pacientes sobre el uso de la IA como un punto de partida, no como una conclusión definitiva”, concluye Mark Succi.

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