El 3 de mayo del pasado año, Pierre Audi, director del Festival d’Aix-en-Provence, falleció repentinamente en Pekín, dejando un vacío notable en la vibrante escena operística de la ciudad natal de Cézanne. Su muerte hizo que el festival entrara en un periodo de incertidumbre, marcado por la expectativa ante la elección de su sucesor. Finalmente, el 27 de octubre se anunció que el director estadounidense Ted Huffman asumiría el cargo, una decisión que generó asombro y cuya repercusión se vislumbrará lentamente hasta 2028.
La programación de la edición actual y la del próximo año son un reflejo del trabajo de Pierre Audi. Este fue el responsable de encargar nuevas producciones de obras emblemáticas como La flauta mágica y La mujer sin sombra, así como de seleccionar a Francesco Filidei para crear la ópera Accabadora, que debutará el sábado. Además, Audi propuso a Romeo Castellucci una versión escenificada del Réquiem de Mozart, que se estrenó con éxito en 2019 y se presentará nuevamente a partir de este sábado. En esta edición, tres estrenos sustituirán las habituales cinco, centrándose en el último Mozart y ofreciendo una lectura dual de La flauta mágica y La mujer sin sombra como piezas interconectadas.
La música de Mozart en Aix-en-Provence
La obra de Wolfgang Amadeus Mozart ha sido fundamental en la historia del Festival d’Aix-en-Provence, que ha producido numerosas óperas del compositor. Algunas, como la adapción de La flauta mágica de Simon McBurney, se consideran excepcionales, mientras que otras, como Così fan tutte de Dmitri Tcherniakov, han merecido ser olvidadas. A su vez, la confusa y pretenciosa producción de Don Giovanni de Robert Icke, inaugurada el año pasado, no dejó huella significativa. La reciente puesta en escena de La flauta mágica enfrenta críticas que podrían augurar un destino similar.
Pierre Audi fue un director conocido por su audacia e intención de abrir nuevos caminos. Su deseo de dar oportunidades a jóvenes talentos se refleja en la elección de Clément Cogitore, quien se asoma al mundo operístico con su visión. Aunque Cogitore realizó una premiada puesta en escena de Les indes galantes en 2019, se enfrenta a un repertorio nuevo y desafiante: La flauta mágica, su última ópera, que se estrenó poco antes de la muerte de Mozart.
La nueva producción de La flauta mágica
La flauta mágica se caracteriza por su complejidad, balanceando humor y seriedad, luz y oscuridad, y bien y mal. Esta dualidad se manifiesta claramente en sus personajes, como la Reina de la Noche y Sarastro, que representan aspectos opuestos. La obra invita a los espectadores a un viaje reflexivo a través de sus temas universales.
Sin embargo, la reciente producción ha sido criticada por su falta de credibilidad y conexión emocional. La interpretación de la obra se ha visto sobrecargada por proyecciones de video y elementos de dramatización que han diluido su esencia, dificultando el disfrute de la música. Cogitore propuso una narrativa que se centra en el crecimiento de Tamino y Pamina hacia la madurez, transformando la historia de iniciación presentada en el libreto original.
Actuaciones y recepción
Leonardo García-Alarcón, al frente de la orquesta, ha enfrentado también desafíos. Su dirección, en ocasiones mecánica, no logró captar la vitalidad requerida para una pieza de tal envergadura. La actuación de los cantantes, incluidos Mauro Peter como Tamino y Sabine Devieilhe como la Reina de la Noche, recibió elogios por momentos pero no logró sostenerse ante el desánimo general.
La producción ha generado reacciones mixtas en el público, que salió del teatro con muchas preguntas sobre la interpretación. Las primeras reseñas sugieren que la nueva versión de La flauta mágica tendrá un continuo impacto en el Festival d’Aix-en-Provence.
A partir del 11 de julio, el público podrá valorar esta producción a través de la cadena francoalemana ARTE, donde se emitirá durante tres años, permitiendo a cada espectador formarse su propio criterio sobre esta controvertida interpretación.
