Miuras: La Esencia del Toreo en su Máximo Esplendor

Miuras: La Esencia del Toreo en su Máximo Esplendor

La Feria de Abril cierra su edición con una actuación memorable de los toros de Miura, que una vez más demostraron su singularidad en la plaza de La Maestranza. Estos astados, notablemente grandes y pesados, salieron al ruedo mostrando su carácter inicial: desconcertados y agresivos, se lanzaron hacia los capotes sin perder de vista a los toreros, y se mostraron potentes en el caballo. Durante la lidia, el comportamiento de los toros varió, siendo el primero y segundo más blandos e inciertos, mientras que el tercero y cuarto mostraron nobleza en la muleta. Los dos últimos, sin embargo, ofrecieron un espectáculo más bronco y peligroso.

La tarde fue un verdadero desafío para los toreros; cada uno de ellos demostró valentía y profesionalismo en su actuación, ganándose el respeto del público. El torero más destacado fue Manuel Escribano, quien comenzó su intervención de rodillas, mostrando su entrega desde el inicio. Su primer toro, aunque complicado, le permitió ejecutar algunos muletazos notables, aunque no llegó a brillar por el estilo del animal. El cuarto toro, más noble, le permitió realizar pases de muleta más templados y realizar un par al quiebro que dejó huella en los tendidos. Finalmente, logró pasear un trofeo tras una impresionante estocada.

Por su parte, Román se quedó con las manos vacías a pesar de su esfuerzo. Su actuación en el tercero fue destacable, con una buena presentación y naturales profundos; sin embargo, su falta de acierto con la espada le costó la oreja del toro. Intenta recuperarse con el sexto toro, aunque su actitud y entrega no lograron conectar con el público, quien se mantuvo cauteloso ante la dificultad del animal.

Pepe Moral, que había tenido éxito el año anterior con esta ganadería, se enfrentó a un lote complicado y no consiguió obtener ningún trofeo. Aunque esperó al segundo toro de rodillas, fue devuelto por inválido, lo que marcó el inicio de una tarde difícil. Su siguiente astado, un imponente toro de 679 kilos, mostró un comportamiento incierto y, a pesar de sus intentos por realizar una buena faena, no pudo lograrlo debido a las condiciones adversas.

En resumen, la corrida de Miura en esta edición de la Feria de Abril se caracterizó por toros que, a pesar de su nobleza, fueron complejos y peligrosos; un reflejo de la esencia de esta ganadería. Los toreros, a su manera, supieron enfrentar los retos que brindaron estos astados.

Miura/Moral, Escribano, Román

Toros de Miura, con un segundo toro devuelto por inválido y sustituido por otro del mismo hierro. Se presentaron bien, de gran volumen, con un comportamiento variado en los caballos. Los primero y segundo toros mostraron movilidad arisca; el tercero y cuarto, nobleza; y el quinto y el sexto, peligro en el último tercio.

Manuel Escribano: estocada muy trasera y baja (ovación); estocada (oreja).

Pepe Moral: pinchazo y bajonazo (silencio); pinchazo, estocada atravesada y dos descabellos (silencio).

Román: dos pinchazos y estocada perpendicular y baja (ovación); estocada (ovación).

Plaza de La Maestranza. 26 de abril. Decimosexto y último festejo de abono de la Feria de Abril. Lleno.

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