Los retratos de Goya de Carlos IV y María Luisa de Parma, encargados en 1789 por la Fábrica de Tabacos, permanecerán en Sevilla. Estas obras se integrarán en la colección permanente del Museo de Bellas Artes, tras un largo litigio judicial que culminó en marzo, cuando el Tribunal Supremo otorgó la propiedad de los cuadros al Estado. Esta decisión se comunica justo un mes antes de las elecciones andaluzas programadas para el 17 de mayo.
Un valioso aporte al Museo de Bellas Artes
Con esta incorporación, el Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca más importante de España, amplía su colección, que hasta ahora solo contaba con otro retrato de Goya: el de Don José Duaso y Latre, realizado en 1824. Actualmente, los retratos de Carlos IV y María Luisa se encuentran en el Archivo General de Indias en Sevilla y serán trasladados al museo tras finalizar la exposición temporal El arte de preservar la memoria el 15 de junio.
Un acontecimiento histórico para Andalucía
La restitución de estas obras es significativa para el contexto histórico de Sevilla, donde se enmarcan también los Carros de Domingo Martínez, que narran la coronación de Fernando VI y Bárbara de Braganza. Estos lienzos fueron parte de las celebraciones de ascenso al trono de Carlos IV.
Reacciones del Gobierno Andaluz
Patricia del Pozo, consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, expresó su satisfacción por esta decisión y agradeció al Ministerio de Cultura la acogida de su solicitud para que los cuadros se depositaran en el Museo de Bellas Artes, que es estatal. Del Pozo subrayó que estas obras dialogan con la historia de Sevilla, considerándola su “casa” natural.
Datos sobre las obras
Los retratos fueron realizados por Goya en un período marcado por la Revolución Francesa, que tuvo un impacto notable durante el reinado de Carlos IV. El retrato del monarca es un óleo sobre lienzo de 128 x 95.5 centímetros, donde aparece vestido de rojo y con el Toisón de Oro. Por su parte, el Retrato de María Luisa de Parma mide 126 x 94 centímetros y muestra a la reina a sus 37 años en un vestido de seda azul. Goya cobró 4.000 reales de vellón por ambos retratos, que debió realizar sin ayuda.
La llegada de estas obras al Museo de Bellas Artes de Sevilla representa un momento clave en la conservación y difusión del patrimonio cultural español.
