El Congreso Nacional de Morena: una jornada marcada por la controversia
En el reciente Congreso Nacional de Morena, la silla destinada a Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa que solicitó una licencia para ser investigado, se quedó vacía. Su ausencia se sintió en un evento crucial donde el partido renovó su dirigencia nacional. Más allá de las elecciones de Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel, su caso se convirtió en el «elefante en la sala», resaltando la preocupación por la corrupción que ha comenzado a afectar al movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Acusaciones de corrupción que sacuden a Morena
Las acusaciones en contra de Rocha Moya, así como del senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, entre otros seis implicados, han colocado a Morena en una posición incómoda. La nueva presidenta, Ariadna Montiel, dedicó gran parte de su discurso inaugural a confrontar este problema. “Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”, afirmó contundente, ante la presencia de 22 gobernadores y 1.830 congresistas que buscan candidaturas para las próximas elecciones federales y locales de 2027.
Montiel enfatizó que si se detecta corrupción, incluso si un aspirante ha ganado en encuestas, no será candidato. Con esta declaración, intentó distanciarse de los recientes escándalos que han empañado la imagen del partido, aunque no mencionó ninguno de ellos explícitamente.
Reacciones en el evento y amenazas de intervención extranjera
Entre los asistentes se encontraban figuras destacadas como el senador Adán Augusto López, que evitó hablar con la prensa, y el secretario de Educación, Mario Delgado, quien anteriormente lideró la campaña de Rocha Moya. A su llegada, Montiel subrayó que “en Morena los corruptos no tienen cabida”, destacando la necesidad de preservar la “autoridad moral y política que nos dio la legitimidad para llegar al poder”.
Montiel también tomó una posición firme frente a lo que considera una amenaza de injerencia extranjera, aludiendo indirectamente a las acciones de la oposición que celebran los procesos legales contra Rocha en Estados Unidos. Aunque evitó mencionar directamente «Sinaloa» o «Donald Trump», dejó en claro su desdén hacia los partidos opositores, acusándolos de querer abrir la puerta a la intervención extranjera por motivos políticos.
El desafío de la unidad rumbo al 2027
Afuera del congreso, las tensiones internas eran palpables, con grupos de militantes manifestándose en contra de la imposición de candidaturas en la Ciudad de México. “Respeto a la militancia de Morena, no a la imposición de candidatos” se leía en una manta exhibida por los manifestantes. En este contexto, Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, instó a la disciplina y a la unidad dentro del partido en estos tiempos complicados.
La jornada concluyó con la consagración de Ariadna Montiel como nueva presidenta del partido en un trámite rápido que la vio ascender de militante a consejera y, finalmente, a líder del partido. Sin embargo, el congreso estuvo marcado por las tensiones que anticipan una contienda electoral más que desafiante en los próximos años.
