La izquierda colombiana se encuentra en un proceso de reorganización tras el ajustado triunfo de Abelardo de la Espriella el 21 de junio. Sin embargo, surge la interrogante: ¿cómo puede recomponerse sin realizar un análisis crítico de lo ocurrido?
El contexto histórico y la polarización
Las comparaciones de De la Espriella con figuras mediáticas como Bukele, Milei o Bolsonaro carecen de un análisis profundo del contexto histórico de su candidatura. Desde la perspectiva de investigadores en conflictos armados y procesos de paz en Colombia, el periodo que comenzó en 2012, con las negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP, refleja el proceso de democratización iniciado en 1982 bajo la presidencia de Belisario Betancur.
Betancur, similar a Santos, optó por dialogar con la insurgencia en contraste con la política de “mano dura” de su predecesor, Julio César Turbay Ayala. El diagnóstico en esa época fue claro: era necesario transformar el régimen político y reformar la constitución para abordar las causas del conflicto armado de las décadas anteriores.
Apertura democrática y sus desafíos
Este proceso, conocido como “apertura democrática”, condujo a la dejación de armas del M-19 y otras agrupaciones armadas, culminando en la promulgación de la Constitución de 1991. La estrategia estaba orientada a “quitarle el piso” a la insurgencia. Reconocer que esta contaba con soporte en diversas regiones significaba que había que disputarle el poder local. A pesar de la retórica de apertura, se desató una violenta campaña contra la Unión Patriótica (UP), partido emergente de las negociaciones con las FARC-EP.
Hoy, cuarenta años después, el Acuerdo de Paz firmado en 2016 permitió la elección de Gustavo Petro en 2022, un periodo marcado por el asesinato de líderes sociales y excombatientes de las FARC-EP.
Desafíos de la izquierda
La llegada de De la Espriella representa un intento por “quitarle el piso” a la izquierda para evitar que vuelva a acceder al poder. Su consigna de “destripar a la izquierda” evoca momentos oscuros de la historia colombiana, como el exterminio de la UP y el periodo de La Violencia.
A pesar de la derrota, los resultados de la votación de la izquierda deben ser valorados. Con un candidato respaldado por Estados Unidos y las élites políticas, la diferencia de solo 250,000 votos destaca el compromiso de la izquierda. Sin embargo, la campaña de Cepeda fue caracterizada por un hermetismo que influyó en su desempeño electoral.
Futuro de la izquierda en Colombia
Durante su mandato, Petro se replegó y se rodeó de un círculo cerrado, lo que contribuyó a desestimar críticas y crear una realidad distorsionada. En la misma línea, la estrategia de campaña de Cepeda careció de un enfoque inclusivo, pensando erróneamente que el electorado se movilizaría en torno a su capital político.
El mayor reto de la izquierda radica en comunicar sus ideas a aquellos que no comparten su perspectiva, buscando transformar la sensibilidad de quienes no percibieron la reciente contienda electoral como una lucha crucial. Un balance crítico de las elecciones y del gobierno de Petro no debe ser malinterpretado como un acto de autoflagelación, sino como un paso hacia la construcción de una izquierda más inclusiva y democrática en Colombia, visible en un proceso de cambio político continuo.
