El Jardín de las Incivilidades: La Promesa del Orden en Crisis

El Jardín de las Incivilidades: La Promesa del Orden en Crisis

Propuesta de Registro de Vándalos e Incivilidades en el Gobierno de José Antonio Kast

El Gobierno de José Antonio Kast ha presentado una controvertida iniciativa que propone la creación de un Registro de Vándalos e Incivilidades. Esta medida tiene como objetivo abordar el creciente sentimiento de inseguridad en la sociedad y promete restituir el orden público al clasificar una variedad de conductas como delitos. Desde la venta informal de comida hasta el vandalismo y el microtráfico, las acciones de diferentes grupos sociales se equiparan, lo que genera preocupación entre expertos y ciudadanos.

Contexto de la Iniciativa

En un período en el que el orden público es un tema candente en el país, la nueva política del gobierno ha sido recibida con críticas. El discurso punitivo, que eleva la necesidad de medidas de seguridad, tiene como eje central la creencia de que la seguridad se logra a través del control y la vigilancia. La propuesta parece enfocarse en reforzar un estado que privilegia los deberes sobre los derechos, dejando en un segundo plano las consecuencias de tales medidas.

Repercusiones de la Medida

El registro no solo afectaría a quienes cometen delitos, sino que también podría incluir a inmigrantes indocumentados, activistas sociales y trabajadores en situación informal. Este enfoque ha desatado un debate importante acerca de la legitimidad y la naturaleza de lo que constituye un «vandalo», poniendo en tela de juicio la equidad del sistema judicial y la clasificación de los derechos como privilegios revocables.

Una Nueva Jerarquía Ciudadana

La implementación del Registro de Vándalos e Incivilidades podría derivar en una jerarquía social donde se distingue entre quienes cumplen con sus obligaciones y quienes expresan sus derechos. Esta división no solo refuerza las desigualdades de clase, sino que también transforma la noción de ciudadanía, convirtiéndola en un estado que debe ser constantemente validado y probado. Así, el ciudadano pasa a ser concebido como un sujeto a evaluar en su capacidad de adherirse a las normas propuestas por el Estado.

Visión Simplista del Orden Público

La propuesta del Gobierno ha sido descrita como una visión simplista del orden público, que recuerda a un “jardín” que necesita ser limpiado de malezas. La metáfora refleja la idea de que el orden debe ser mantenido a toda costa, definiendo quiénes son dignos de pertenecer a la comunidad y quiénes deben ser excluidos. Esta visión plantea interrogantes sobre la concepción del espacio público y cómo se gestionan los derechos de los ciudadanos en una democracia.

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