Los pingüinos parecen estar de acuerdo: es preferible un homenaje a una científica apasionada que a un rey cazador. Esta tarde, el Cosmocaixa de Barcelona ha sido escenario de un tributo a la destacada oceanógrafa y pionera de la Antártida, Josefina Castellví (1935-2026). La celebración ha tomado un giro significativo al convertirse en una llamada para renombrar la base polar Juan Carlos I, dándole el nombre de la reconocida científica catalana.
El evento ha atraído a representantes institucionales, colegas, amigos y familiares de Pepita Castellví, quien falleció en febrero a los 90 años. Durante la ceremonia, se han destacado las múltiples facetas de esta figura irrepetible, culminando con una emotiva ovación en su honor. Se sirvió una copa en su recuerdo, aunque, según se dice, ella prefería un buen cubata. Además, se proyectó el documental Los recuerdos de hielo, dirigido por Albert Solé, que retrata el regreso de Castellví a la Antártida, 25 años después de su labor como la primera mujer directora de una base en ese continente.
El homenaje no solo celebró la vida y logros de Josefina Castellví, sino que también subrayó la importancia de reconocer su legado en la ciencia y la exploración polar. Este reconocimiento no solo honra su memoria, sino que también enfatiza la relevancia de la investigación científica y la protección de los ecosistemas antárticos.
