A una semana de asumir la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella ha comenzado a revelar su enfoque en políticas diplomáticas y alianzas internacionales. Su intención de alinearse completamente con Estados Unidos, durante la administración de Donald Trump, y de unirse al Escudo de las Américas, una iniciativa que agrupa a líderes afines, plantea un nuevo escenario en las relaciones de Colombia con su vecino Venezuela. Según un informe de la consultora Colombia Risk Analysis, este apoyo incondicional influirá en la política del nuevo gobierno hacia Caracas.
El informe indica que “la llegada de Abelardo De la Espriella a la Presidencia profundizará la influencia de Estados Unidos sobre la relación entre Colombia y Venezuela”. Su cercanía política con la Casa Blanca en temas de seguridad y migración sugiere que Bogotá adoptará una agenda alineada con los intereses estadounidenses, limitando la posibilidad de desarrollar una estrategia autónoma frente a Venezuela en el corto plazo.
De la Espriella representa un notable cambio en la política exterior colombiana, especialmente en comparación con el anterior presidente, Gustavo Petro, quien buscó restablecer las difíciles relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. Aún es incierto cómo interactuará De la Espriella con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, que ha estado bajo la influencia de Washington desde la captura de Maduro al inicio de este año.
Tanto De la Espriella como su vicepresidente, José Manuel Restrepo, han aclarado que las relaciones con Venezuela se gestionarán a través del Departamento de Estado de EE. UU. Un alto funcionario diplomático sintetiza este enfoque: “Es una relación trilateral, que pasa inevitablemente por Estados Unidos”. Los analistas coinciden en que Colombia podría ser el principal beneficiado de una posible apertura económica en Venezuela, además de la reconstrucción tras los recientes terremotos que devastaron el país. “O lo hacemos nosotros o lo hace otra gente”, enfatiza un líder gremial colombiano al referirse al papel activo que deben asumir los empresarios en este contexto.
Poco antes de los terremotos, Delcy Rodríguez envió un mensaje de congratulación al “gobierno electo de Colombia” sin mencionar a De la Espriella. En su declaración, abogó por mantener “relaciones de respeto, cooperación y amistad”. Cabe recordar que De la Espriella, en su rol anterior como abogado penalista, defendió a Alex Saab, considerado un testaferro de Maduro. Como candidato, también celebró el ataque militar de enero en Caracas, que resultó en la captura de un alto funcionario del chavismo.
El director de Colombia Risk Analysis, Sergio Guzmán, señala que “cada vez se hace más claro que la transición democrática en Venezuela no es una cuestión de corto plazo”. Su informe sugiere que un liderazgo autoritario bajo Rodríguez es el escenario más probable, lo que conllevaría una apertura económica parcial pero manteniendo los mecanismos de control político que han caracterizado al chavismo durante años. “El enfoque del gobierno venezolano priorizará recuperar la economía y reconstruir capacidades estatales, aunque sin cambios profundos en la democracia”, añade la consultora.
“Lo que todavía no sabemos es cuál es la política de Estado que tiene Colombia hacia Venezuela”, lamenta Guzmán. Esto hace hincapié en la necesidad de establecer prioridades permanentes para proteger la seguridad fronteriza, fomentar relaciones diplomáticas estables, fortalecer el comercio formal, gestionar la migración y explorar oportunidades de cooperación, independientemente del gobierno en el poder.
La falta de una estrategia de largo plazo ha llevado a fluctuaciones en la relación Colombia-Venezuela, limitando la capacidad de Bogotá para responder de manera coherente a los cambios políticos en Caracas y en la agenda internacional. CRA advierte que en el mediano plazo, Colombia podría enfrentar el riesgo de gestionar la relación con Venezuela de forma reactiva, subordinada a los intereses de Washington, sin una política clara que defina la defensa de sus propios intereses.
De la Espriella, quien ha prometido un enfoque rígido en temas de seguridad, ha centrado su atención en la frontera de más de 2,200 kilómetros con Venezuela. Recientemente inauguró «empalmes territoriales» en Cúcuta y designó a Jorge Eduardo Mora, un general retirado, como ministro de Defensa. Además, anunció al empresario Jorge Jaller Jaramillo como nuevo embajador en Caracas, lo que insinúa un interés por fortalecer la relación comercial bilateral.
El análisis de la consultora concluye que “para Colombia, la recuperación parcial de la economía venezolana podría abrir oportunidades en comercio, integración energética, inversión y servicios por parte de empresas colombianas”. Sin embargo, estas oportunidades estarán condicionadas por la persistencia de economías ilícitas, la debilidad institucional en Venezuela, la falta de seguridad jurídica, el régimen de sanciones y la vulnerabilidad de los territorios fronterizos. La apertura económica no debe confundirse con una normalización integral de la situación en Venezuela.
