Presión de Aumento en Precios de Energéticos en México
México ha enfrentado en las últimas cuatro semanas la presión del aumento en los precios de los energéticos debido a la guerra en Oriente Medio, implementando diversas medidas de estímulo fiscal. Una de las principales acciones ha sido el apoyo al diésel, que cuenta con un subsidio del 70,28%, equivalente a aproximadamente 5,17 pesos por litro. El Gobierno mexicano ha adoptado estrategias para evitar que el precio del diésel, fundamental para el transporte de mercancías, alcance los 30 pesos por litro.
Acuerdos con Gasolineros
La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha promovido negociaciones con los gasolineros para establecer un tope a los precios de los combustibles. En concreto, se ha acordado un precio de 28,3 pesos por litro para el diésel. “Queremos disminuir también el precio del diésel; ya hubo un primer acuerdo y vamos por un segundo acuerdo”, declaró la mandataria el pasado miércoles.
Impacto en la Inflación
La preocupación del Gobierno se centra en cómo un incremento en los combustibles podría afectar los precios de los productos. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación en México se situó en 4,63%, sin reflejar aún el impacto del reciente aumento en los energéticos. El diésel es crucial para el transporte de mercancías en el país, que también enfrenta el encarecimiento de los precios internacionales de los hidrocarburos.
Colaboración con el Sector Privado
Sheinbaum destacó la cooperación con los gasolineros al establecer un acuerdo para fijar el precio de la gasolina magna en 24 pesos. Mientras que muchas estaciones respetaron este precio, la respuesta fue menos uniforme en el caso del diésel. La mandataria aseguró que la colaboración es voluntaria y que el verdadero impacto de estas medidas se refleja en la recaudación fiscal. “Queremos que el acuerdo con los gasolineros contribuya a que no se incremente la inflación y que no afecte la economía de las familias”, añadió.
Estímulos Fiscales y Perspectivas Económicas
Los estímulos fiscales para los combustibles no son nuevos; ya se implementaron en 2022 durante el inicio del conflicto en Ucrania. Esta experiencia permite a los expertos prever que, aunque la recaudación del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) disminuya temporalmente, no habrá un impacto significativo en las finanzas públicas. A pesar de que México importa alrededor de la mitad de sus combustibles, también es productor y exportador de crudo, lo que le proporciona cierto margen de maniobra.
Con la mezcla mexicana de exportación superando los 100 dólares por barril, las proyecciones de Banamex indican que los ingresos extraordinarios por petróleo podrían compensar el impacto fiscal bajo un entorno de mayor volatilidad.
Estimaciones del Ministerio de Hacienda
El Gobierno federal se mantiene firme en su estrategia de contener los precios de los combustibles para limitar la presión inflacionaria. En un comunicado reciente, la Secretaría de Hacienda afirmó que se seguirán implementando medidas para estabilizar los precios, protegiendo así el poder adquisitivo de los hogares.
Ante este panorama, el Ministerio ha enviado al Congreso su estimación macroeconómica, previniendo que el precio del petróleo mexicano se sitúe en 77,3 dólares por barril durante 2026. A pesar de la incertidumbre alrededor del conflicto en Oriente Medio y otros factores globales, se estima un crecimiento del PIB de entre 1,8% y 2,8% para este año.
