Graham Burnett, un académico de 56 años originario de Pau, Francia, y profesor en la Universidad de Princeton, ha sido un crítico destacado del monopolio digital sobre nuestra atención. En la era de la inteligencia artificial (IA), Burnett advierte que el exceso de estímulos está dificultando nuestra capacidad de concentración. Recientemente, llegó a Madrid desde Nueva York para participar en el evento Atención, consciencia y libertad humana en la era de la IA, organizado por la Fundación Telefónica y el Museo de la Universidad de Navarra. Además, Burnett es autor del libro Attensity! (Penguin Random House), que se publicará en España este otoño.
Con una apariencia que recuerda la de un músico de rock, con ojos azules y una barba rubia, Burnett se presenta como un avisador de tiempos futuros. Durante su conferencia, afirmó: “Vengo del futuro para advertirles”. Su énfasis en los cambios tecnológicos negativos se traduce en un concepto que él denomina “fracking humano”, donde las plataformas digitales extraen nuestra atención tal y como se extrae petróleo.
Estadísticas preocupantes
Los datos respaldan sus afirmaciones. En la última década, el tiempo que pasamos frente a las pantallas ha aumentado, alcanzando más del 40% de nuestro tiempo despierto. En Estados Unidos, el 11% de los niños y jóvenes ha sido diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Aunque las pantallas no son la única causa de estas afecciones, la coincidencia entre el incremento de diagnósticos y el aumento en la exposición digital es alarmante.
Para abordar este problema, Burnett fundó el colectivo Amigos de la Atención (Friends of Attention), que busca redefinir la economía de la atención a través de talleres y espacios comunitarios sin tecnología. Estos “santuarios” promueven un mantra: “Solo la atención plena y consciente hará libres a las personas”. Aunque muchos podrían imaginar un santuario como un lugar espiritual, Burnett lo redefine, citando incluso los bares como espacios donde se puede escapar de las redes sociales.
Problemas de atención y tecnología
Pregunta: Cuando alguien en una cena revisa sus redes y pierde el hilo de la conversación, ¿qué significa eso? ¿Es una cuestión de educación, adicción o tiene un trasfondo más profundo?
Respuesta: La disponibilidad constante de tecnología crea una tentación de desconectarse. Hemos mercantilizado tanto la distracción como la atención, y nuestra experiencia de presencia se ha visto afectada. El verdadero problema no es la tecnología misma, sino su modelo de negocio. Nos encontramos en una transición donde las viejas maneras de interactuar ya no son efectivas, y las nuevas aún están en desarrollo.
Desmontando la metáfora
P. ¿Por qué eligió el término «fracking humano» para describir el robo de nuestra atención?
R. Esta metáfora expresa la violencia inherente al modelo de negocio, oculto tras términos más benignos como “economía de la atención”. La idea de un fracking humano implica el daño que nos infligimos a nosotros mismos cuando estas plataformas operan sin regulación. Así como en el fracking se bombearon sustancias para extraer petróleo, las plataformas digitales inundan nuestras mentes con estímulos para extraer nuestra atención.
¿Y si alguien dice que disfruta de sus redes sociales?
R. Es crucial entender cómo operan estos sistemas: utilizan algoritmos que condicionan nuestras preferencias y aumentan nuestro nivel de activación, similar a las máquinas de casino. Esto se convierte en un hackeo biológico, un fenómeno sin precedentes y casi sin regulación.
El papel de la regulación
P. ¿Qué piensa de las legislaciones que restringen el acceso de menores a redes sociales en países como Australia o España?
R. Aunque soy académico y no un experto en políticas públicas, creo que es fundamental cambiar la cultura antes de formular leyes. La educación y la comprensión del problema son esenciales, y las políticas efectivas vendrán después. Personalmente, estoy a favor de prohibir los teléfonos en escuelas, pero las prohibiciones pueden tener efectos adversos si no se acompañan de educación adecuada.
Influencia de la inteligencia artificial
P. ¿Qué aporta la explosión de la inteligencia artificial a este contexto?
R. La inteligencia artificial, especialmente a través del machine learning, refuerza el modelo de fracking humano. Con la llegada de los modelos de lenguaje y chatbots, se corre el riesgo de pasar de una economía de la atención a una economía de la intimidad. Sin embargo, estas tecnologías son desarrolladas por grandes corporaciones, que utilizarán datos personales para fines comerciales, recordándonos que si un servicio es gratuito, el producto somos nosotros.
Democracia y atención
P. ¿Cómo afecta la falta de atención a la democracia y el pensamiento crítico?
R. La democracia depende de hábitos y prácticas de atención que reconocen la dignidad humana. Nuevas tecnologías han mostrado capacidad para debilitar esta atención. Creando la organización Friends of Attention, identificamos que la degradación de la atención estaba vinculada con el ascenso de populismos reactivos, haciendo crucial el cultivo de la atención en comunidad.
Contenidos y deshumanización
P. ¿Qué papel juega el rage bait en todo esto?
R. Es un síntoma del problema más amplio. Necesitamos un enfoque ético hacia la dignidad humana en medio de una lógica capitalista que reduce a las personas a recursos. Este contexto deshumanizador facilita la proliferación de contenido tóxico y erosionante.
Cultura española y resistencia
P. ¿Qué fortalezas culturales tiene España para resistir la influencia de las tecnologías?
R. La cultura mediterránea y la experiencia cotidiana de socializar pueden ser herramientas valiosas. Los bares, por ejemplo, funcionan como santuarios donde se puede cultivar la atención. Cada persona que aporta su forma de atención y conexión es esencial en esta lucha contra el fracking humano.
