Yuvelis Natalia Moreno Blanco, una joven de 25 años originaria de Puerto Wilches, Santander, se ha destacado recientemente al ser galardonada con el prestigioso premio Goldman 2026, uno de los más reconocidos a nivel internacional para defensores del medioambiente. Desde pequeña, Natalia siente un profundo vínculo con el río Magdalena, del cual es descendiente de generaciones de pescadores. Su activismo por la defensa del río se intensificó cuando a los 18 años se enteró de los planes del Gobierno colombiano para implementar fracking en su localidad.
El impacto del fracking en Puerto Wilches
En 2019, se anunciaron dos proyectos piloto de fracking en Puerto Wilches por parte de Ecopetrol, la empresa mayoritariamente estatal. La noticia causó gran preocupación en la comunidad. Natalia recuerda que muchos habitantes se enteraron de la situación a través de medios de comunicación nacionales que afirmaban que el fracking «va porque va». Esta revelación llevó a la joven a investigar y a involucrarse activamente en la defensa de su territorio.
Activismo y formación comunitaria
Motivada por la información que fue descubriendo sobre los efectos del fracking en otros países, Natalia participó en reuniones organizadas por la Alianza Colombia Libre de Fracking y cofundó Aguawil, una organización juvenil dedicada a la defensa del agua y el territorio. A través de esta red, se propusieron educar a más de 30,000 residentes de Puerto Wilches sobre los riesgos relacionados con el fracking.
El 12 de diciembre de 2020, Natalia fue parte de una masiva marcha en contra del fracking. Pocos días después, se firmaron los contratos para los proyectos en Puerto Wilches, lo que intensificó su activismo. En enero de 2021 fue invitada a una audiencia pública en el Congreso de Colombia, lo que trajo consigo amenazas de muerte en su contra, describiendo un ambiente de miedo y hostilidad. A pesar de esto, continuó su lucha por la protección de su tierra.
Desplazamiento y testimonio
Debido a las amenazas, Natalia se vio obligada a abandonar Puerto Wilches, primero trasladándose a Barrancabermeja, luego a Bogotá y, finalmente, a Francia en 2022. En su testimonio ante la Comisión de la Verdad, compartió las dificultades que enfrentó como exiliada, sintiéndose sola en un país donde no dominaba el idioma.
Regreso y actual situación
Después de un año en Europa, Natalia regresó a Puerto Wilches, encontrando que los proyectos de fracking habían sido suspendidos gracias a un fallo de la Corte Constitucional que reconoció la falta de derecho a una consulta previa. Sin embargo, también se dio cuenta de que la violencia y la persecución hacia líderes sociales persistían en la región. En un país que encabeza las estadísticas de defensores ambientales asesinados, Natalia enfrenta constantemente amenazas, las cuales ha aprendido a manejar con humor, aunque el riesgo sigue presente.
El premio Goldman y el futuro
Con el premio Goldman en sus manos, Natalia espera que su reconocimiento sirva de apoyo a todos quienes, como ella, sufren las consecuencias de la violencia y creen en una transición energética que supere los combustibles fósiles. A medida que se aproximan las elecciones presidenciales en mayo, Natalia se mantiene alerta sobre el futuro de su lucha contra el fracking y la defensa del río Magdalena, su hogar y su identidad. “Hablar de fracking no es solo hablar de una técnica, sino de cómo la vida misma se fractura”, concluye.
