Encuestas indican un ajuste en la contienda presidencial
Las encuestas presentadas recientemente revelan una competencia cerrada entre candidatos de derecha en la primera vuelta presidencial programada para el 31 de mayo. Mientras la izquierda se encuentra unificada, posicionándose cómodamente con el senador Iván Cepeda, dos aspirantes de la derecha, Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella, enfrentan un empate técnico, cada uno rondando el 20% de la intención de voto. Esta situación ha generado un ambiente de confrontación entre los candidatos, caracterizado por un tono de tensión que recuerda más a una disputa penal que a una campaña electoral.
Fricciones entre las campañas de derecha
El expresidente Álvaro Uribe, principal apoyo de Valencia, ha acusado a los asesores de De La Espriella de orquestar complots en su contra. En particular, apuntó a Carlos Suárez, quien, según Uribe, coordina encuentros entre Cepeda y exparamilitares extraditados. Suárez, abogado del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, expresó su defensa afirmando que «la majestad presidencial no se toca» y sugirió que Uribe no debería dejarse afectar por la realidad política actual.
Además, Uribe ha denunciado amenazas que supuestamente recibió un miembro del equipo de Valencia, Luis David Duque. Sin embargo, desde la campaña de De La Espriella se ha negado cualquier intento de intimidación, argumentando que fue una conversación sin hostigamiento. Duque, por su parte, optó por no profundizar en el incidente para evitar un deterioro del ambiente político.
Controversias digitales y desinformación
La confrontación no se limita al debate tradicional. En redes sociales, ha surgido una campaña que ataca a Valencia utilizando videos creados mediante inteligencia artificial que contienen información falsa. Uno de estos videos, que se volvió viral, insinúa conexiones entre ella y figuras antiuribistas, lo que ha generado malestar entre los seguidores de Uribe. Este tipo de ataque digital ha sido criticado por miembros del equipo de campaña de Valencia, quienes aseguran que son tácticas para dividir y confundir al electorado.
Uribe ha calificado a estos videos de destructores y ha insinuado que la campaña de De La Espriella utiliza influencers pagados para sembrar discordia. En respuesta, Tomás Uribe Moreno acusó directamente a la campaña de De La Espriella de emplear tácticas similares y de actuar en compasión con la izquierda.
Zonas de conflicto entre los equipos de campaña
A pesar de que De La Espriella y Valencia no se han confrontado frontalmente, figuras en el entorno de Uribe han expresado su descontento con la campaña de desprestigio. Mientras tanto, De La Espriella ha admitido recibir ayuda de creadores digitales, aunque ha negado colaborar con «bodegas» digitales. En un contexto de creciente rivalidad, se vislumbra una lucha por el electorado de la derecha más dura.
El clima electoral se intensifica a medida que las estrategias se despliegan y las acusaciones fluyen, con ambos bandos enfrentándose en la búsqueda de apoyo en un ambiente cada vez más tenso. Con cinco semanas por delante para la votación, la contienda promete ser cada vez más competitiva y polémica.
