Desde hace casi 40 días, la Secretaría de las Mujeres en México, un órgano clave creado por el primer Gobierno encabezado por una mujer, se encuentra sin una dirigente oficial. Este ministerio, anunciado por Claudia Sheinbaum como fundamental para su Administración y con el feminismo como estandarte, no ha nombrado aún a un reemplazo para Citlalli Hernández, quien dejó el cargo para enfocarse en el partido de cara a las elecciones de 2027.
Impacto de la falta de liderazgo
La Secretaría de las Mujeres, que se estableció con la intención de tener el mismo nivel de importancia que las demás secretarías del Gobierno, enfrenta un periodo crucial. Ingrid Gómez Saracibar, subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, afirmó que aunque la salida de Citlalli Hernández genera cierto impacto, “no hemos parado en ningún sentido en nada”. Sin embargo, aclaró que actualmente no hay una encargada del despacho de manera formal.
La agenda feminista en pausa
La ausencia de un liderazgo claro en la Secretaría podría afectar la implementación de programas y políticas orientadas a la defensa de los derechos de las mujeres. Este ministerio ha tenido un papel vital en la formulación de estrategias para abordar la violencia de género y otros temas relacionados con la equidad. La espera por un nuevo nombramiento significa incertidumbre para muchas trabajadoras y activistas que dependen de estas iniciativas.
A medida que se aproxima el ciclo electoral, la atención se centra en cómo esta falta de liderazgo podría influir en las prioridades del Gobierno y en la agenda feminista, un pilar que ha sido enfatizado en la administración actual.
La situación actual de la Secretaría de las Mujeres pone de manifiesto la necesidad de un liderazgo firme y comprometido en la defensa de los derechos de las mujeres en México, algo que seguirá siendo crucial en los próximos meses.
