Investigaciones sobre la olfacción en humanos y ratones
Recientes estudios han encontrado sorprendentes similitudes en la olfacción de ratones y humanos, revelando que ambos procesan olores de manera similar. Estas investigaciones, que provienen de la Universidad del Noroeste en Estados Unidos, destacan que los roedores pueden olfatear de una sola vez, mientras que los humanos lo hacen en ráfagas.
Estudio sobre el comportamiento olfativo de los ratones
Gordon Shepherd, neurocientífico y autor principal de un estudio publicado en Science Advances, menciona que estas investigaciones se originaron en estudios previos sobre cómo los ratones manipulan su comida. Los investigadores notaron que los ratones utilizan sus pulgares, que poseen uñas verdaderas, y que sincronizan su olfateo con el momento en que llevan la comida a la nariz, algo que no se había observado antes en otros mamíferos.
A través de un seguimiento exhaustivo del comportamiento de los ratones, se demostró que olfatean de manera única en momentos específicos al comer, en lugar de hacerlo de manera constante como se asumía anteriormente. Esto implica que los ratones realizan un acto de exploración sensorial proactiva al oler su comida.
Diferencias en la olfacción entre especies
Christina Zelano, autora sénior de otro estudio publicado en Science Advances, destaca que una diferencia clave entre humanos y otros mamíferos, como los perros, es la velocidad con la que olfatean. Los humanos inhalan olores de forma más lenta y presentan bulbos olfatorios más pequeños en relación a otros mamíferos. A pesar de esto, los estudios han mostrado que los humanos pueden procesar olores tan rápidamente como lo hacen los roedores, aunque hasta ahora se desconocía cómo lo logran en una sola inhalación.
Nuevas metodologías en la investigación olfativa
Para responder a esta pregunta, el equipo de Zelano desarrolló un método innovador para medir las ondas cerebrales del bulbo olfatorio humano. Registraron las descargas eléctricas entre las neuronas olfativas y las áreas cerebrales responsables del procesamiento de olores. Los resultados mostraron que, al olfatear, el bulbo olfatorio genera un ritmo rápido de ondas cerebrales que coincide con la velocidad de olfateo de los roedores.
Este hallazgo sugiere que el ritmo de procesamiento olfativo es similar en todas las especies, lo que resalta la conservación evolutiva de estos mecanismos. Andrew Sheriff, coautor del estudio de Zelano, enfatiza la importancia de entender cómo funcionan los cerebros de los mamíferos, lo que podría ayudar en la comprensión de patologías olfativas.
