No fue una marcha cualquiera. El partido Morena ha convertido al estado fronterizo de Chihuahua en el eje central de su contraofensiva política. La gobernadora panista, Maru Campos, se ha transformado en el blanco principal de las críticas, en medio de las denuncias surgidas desde el Departamento de Justicia de Estados Unidos. En este contexto, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que cuenta con licencia, y dos de sus excolaboradores están bajo investigación por las autoridades estadounidenses.
Con Sinaloa como trasfondo, cientos de simpatizantes de Morena se reunieron la tarde de este sábado en el centro de la capital chihuahuense. Durante la manifestación, exigieron la renuncia de la gobernadora Maru Campos por supuestamente haber permitido la operación de la CIA en territorio mexicano.
Este evento no solo subraya la creciente fragmentation política en el país, sino que también resalta la tensión entre el gobierno central y las administraciones estatales. La situación se agudiza con la presión que enfrenta la gobernadora Campos en medio de un clima de acusaciones y protestas.
La atención mediática está centrada en cómo se desarrollarán los acontecimientos en Chihuahua y cuáles serán las repercusiones para el partido Morena y su líder, así como para la gobernadora Campos.
