A poco más de un año de las elecciones que definirán su reelección, el presidente Javier Milei ha propuesto una reforma significativa al sistema electoral argentino. Este miércoles, envió al Congreso un proyecto de reforma que contempla la eliminación de las elecciones primarias obligatorias (PASO), la modificación del financiamiento de los partidos políticos y la implementación de una boleta única de papel, entre otras medidas. En el corto plazo, esta reforma busca recuperar la iniciativa de un Gobierno que ha enfrentado críticas en las últimas semanas debido a estadísticas económicas desfavorables, casos de corrupción y una disminución en el apoyo popular, según diversas consultoras de opinión pública.
Durante su última jornada en Israel, Milei anunció a través de sus redes sociales la presentación de un proyecto de reforma electoral para discusión en el parlamento. “Eliminamos las PASO: basta de obligar a los argentinos a pagar internas de la casta. Cambiamos el financiamiento: se termina la política viviendo de tu bolsillo”, expresó el mandatario.
Entre las novedades incluidas, destaca la iniciativa conocida como ficha limpia, que busca prohibir la candidatura de personas condenadas en segunda instancia por delitos dolosos o violaciones a los derechos humanos. “Los corruptos afuera para siempre”, afirmó Milei, subrayando su compromiso de poner fin a la impunidad.
El proyecto fue presentado por el Ejecutivo en la Cámara de Senadores. Uno de los cambios más significativos es la eliminación de las PASO, que ya habían sido suspendidas temporalmente en las elecciones de 2022. Desde su creación en 2009, estas elecciones primarias han servido para dirimir disputas dentro de los partidos y permitir que diferentes agrupaciones compitan en un mismo espacio. Sin embargo, muchos argumentan que su utilidad ha disminuido, especialmente en los casos donde no existen competencias internas.
El argumento del Gobierno para justificar esta derogación está relacionado con el ahorro de costos. Según el ministro del Interior, Diego Santilli, la eliminación de las PASO generaría un ahorro de más de 200 millones de dólares: “Es un gasto improductivo para el Estado que debe ser asumido por los partidos si se considera necesario”, añadió.
Las PASO han sido fundamentales para la victoria de coaliciones como la que llevó a Mauricio Macri a la presidencia en 2015 al derrotar al kirchnerismo. Sin embargo, representantes de los partidos opositores, que oscilaron entre el apoyo y el desacuerdo con esta reforma, han expresado su preocupación. Inquietudes similares han surgido en relación con la inclusión de la ficha limpia en el mismo proyecto.
Además de la eliminación de las PASO, la reforma plantea aumentar los requisitos de afiliación y votos necesarios para registrar partidos políticos, con el objetivo de «terminar con el régimen de los sellos de goma» que transforma las elecciones en un negocio. También busca “transparentar el financiamiento de los partidos”, y propone la boleta única de papel como instrumento electoral obligatorio para todos los cargos a nivel nacional, eliminando espacios gratuitos de publicidad en medios masivos durante las campañas. Si se aprueba la ley, los partidos tendrán hasta el 30 de junio de 2027 para adaptarse al nuevo reglamento.
Las reacciones de los partidos opositores no se hicieron esperar. Sergio Uñac, senador del peronismo, manifestó que “si el Gobierno intenta debilitar a los partidos políticos, nuestra respuesta debe ser más democracia”. Hizo un llamado a una interna amplia y participativa para debatir ideas y ordenar liderazgos dentro del peronismo y sus aliados.
Por su parte, Nicolás Massot, del bloque Encuentro Federal, calificó la reforma como «política y oportunista», argumentando que cambia las reglas en beneficio del actual poder y limita la competencia política. Desde la izquierda, Gabriel Solano definió la iniciativa como “proscriptiva y privatista”, indicando que existen problemas más urgentes que requieren atención, como la crisis económica que afecta a la población.
