Israel y Líbano sostienen una reunión histórica en medio del pesimismo sobre su viabilidad
Este martes, los embajadores de Israel y Líbano, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, se reunirán en el Departamento de Estado de EE. UU. en un evento significativo que cuenta con la participación del secretario de Estado, Marco Rubio. Esta es la primera vez que ambos países realizan negociaciones directas centradas en el desarme de Hezbolá y la posibilidad de establecer un acuerdo de paz.
En 1983, durante la guerra civil libanesa y ante la ocupación militar tanto israelí como siria, ambos países firmaron un acuerdo para la retirada del ejército israelí de Beirut y sentar las bases para relaciones bilaterales. Sin embargo, este acuerdo fue bloqueado por el régimen de Hafez El Asad en Siria, y nunca llegó a implementarse.
En las negociaciones que comienzan en Washington, Líbano busca establecer un alto el fuego que permita discutir los temas fundamentales con tranquilidad. Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha rechazado este enfoque. A pesar de un aparente alto el fuego en Irán de 15 días, Israel ha continuado bombardeando Líbano, argumentando que esto no forma parte del acuerdo, a diferencia de lo que indican los mediadores, Pakistán e Irán.
Israel se ve presionado a participar en estas negociaciones. Netanyahu había rechazado el diálogo hasta que Donald Trump insistió en su realización, lo que consideró una concesión a Teherán sin exigir que su aliado declare un alto el fuego en Líbano. Desde entonces, las posiciones israelíes han cambiado, insistiendo en que las negociaciones se llevarán a cabo “bajo fuego”, alineadas con una ofensiva en el sur de Líbano. Netanyahu ha planteado dos objetivos: “desmontar a Hezbolá” y firmar “un acuerdo de paz real” con Beirut que resista el paso del tiempo, similar a lo que se logró entre Israel y Marruecos, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos en 2020.
Por otro lado, el Gobierno de Líbano aún busca un alto el fuego, consciente de la delicada situación interna del país y del impacto que tendría en las negociaciones proseguir en medio de los bombardeos. Naim Qassem, secretario general de Hezbolá, ha criticado al Gobierno libanés, acusándolo de actuar como un instrumento de Israel y EE. UU., lo que, a su juicio, debilita el frente interno ante la agresión. Qassem rechazó la idea de aceptar negociaciones directas sin un consenso nacional previo.
