Ignacio de la Macarena Cano Andrés, más conocido como Nacho Cano, exintegrante del grupo Mecano, ha generado polémica con sus recientes declaraciones sobre la figura de Malinche, Hernán Cortés y la Conquista de México. Su visión ha sido vista como errática y desinformada, tal como sugiere su errático recorrido empresarial, que incluye un gimnasio de bikram yoga en Miami, ligado a Bikram Choudhury, quien se encuentra prófugo de la justicia.
Cano se ha jactado de su herencia conquistadora, sin reconocer que su conexión con la historia de México es más ficticia que real. Aunque menciona a sus ancestros, su ascendencia no tiene relación directa con los compañeros de Cortés que se establecieron en lo que hoy conocemos como Nueva España. Esta confusión entre su identidad y la de aquellos personajes históricos evidencia una falta de rigor en su aprecio por la historia.
En sus reflexiones, Cano también ha expresado que el mestizaje en México ocurrió por la benevolencia de los peninsulares, proponiendo una perspectiva equivocada sobre la historia. Este tipo de afirmaciones ha sido común en su trayectoria reciente, que incluye su incursión en la producción de documentales y un orfanato en India, a través de la fundación Sabera, que ha enfrentado acusaciones por su gestión financiera.
Uno de los momentos más recordados de Cano fue su emotiva interpretación de «Vivimos siempre juntos» en homenaje a Miguel Ángel Blanco, donde su actuación generó tanto sorpresa como crítica por su estilo excéntrico. A pesar de sus intentos de revivir el éxito de Mecano, su más reciente proyecto, una colaboración con David Hatchwell para un musical sobre la figura de Malinche, ha sido objeto de controversia en Madrid.
El espectáculo de Malinche, que combinaba elementos de la cultura mexicana y española, ha sido criticado por su falta de autenticidad y profundidad. La respuesta del público fue más favorable en términos de diversión que de contenido histórico. También se ha señalado que Cano trató de obtener apoyo de la Embajada de México en España, aunque la reacción fue de distanciamiento ante la mezcla de elementos culturales que presentó.
Recientemente, Cano se ha visto envuelto en un escándalo tras su detención por la supuesta introducción irregular de inmigrantes en su producción artística, suscitando un intenso debate sobre los derechos de los danzantes indígenas que participaron. Su defensa ha sido descalificada por vincularla a intereses políticos en Madrid, agravando la crítica a su figura pública.
Cano no ha dudado en criticar a España, llegando a considerar al país una «dictadura». Sus declaraciones sobre Renfe y su propagandística defensa de su espectáculo también han añadido más conflictos a su ya controversial carrera. Aunque se han realizado indemnizaciones para algunos de los involucrados en la producción, la polémica ha servido para mantenerlo en el centro de la atención mediática.
El proyecto Malinche Productions ha quedado en medio de un torbellino de críticas, con acusaciones de superficialidad respecto a la historia de la Conquista y el mestizaje. La amalgama de tradiciones y estilos musicales que Cano ha implementado en su proyecto ha suscitado dudas sobre su compromiso con una representación precisa y respetuosa de la cultura mexicana. En definitiva, la figura de Nacho Cano sigue generando reacciones mixtas en el panorama cultural español y más allá de sus fronteras.
