El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostenía que la migración hacia Estados Unidos no se solucionaría con muros fronterizos, sino a través de inversiones que generaran oportunidades en su país. Esta postura la expresó en múltiples ocasiones durante su mandato. Sin embargo, lo que se desconocía es que López Obrador esperaba que el Gobierno de EE. UU. invirtiera en algunos de sus proyectos clave de infraestructura, especialmente aquellos diseñados como “cortinas” de desarrollo para ofrecer empleo a locales y migrantes, a la vez que reducir el flujo migratorio hacia el norte.
El Tren del Istmo de Tehuantepec
Uno de los proyectos que López Obrador promovió más activamente ante Washington fue el Tren del Istmo de Tehuantepec. Este ambicioso plan consistía en conectar dos puertos, uno en el Océano Pacífico y otro en el Golfo de México, con el objetivo de competir con el Canal de Panamá. La administración de Joe Biden mostró interés en este proyecto, viéndolo como una oportunidad para establecer controles de seguridad que dificultaran el avance de traficantes y migrantes, funcionando como una especie de frontera intermedia a cientos de kilómetros de distancia.
Compromisos no cumplidos
A pesar de las promesas de apoyo por parte del Gobierno de Biden, las ayudas económicas nunca materializaron, lo que generó una profunda frustración en López Obrador. Ken Salazar, quien se desempeñó como embajador de EE. UU. durante esta época (2021-2025), relata este desencanto en su libro de memorias, Borderlands (BenBella Books, 2026).
La falta de inversiones internacionales en proyectos de infraestructura en México plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación binacional en materia de migración y desarrollo.
