Inversores indagan: ¿Ya visitaste Caracas, Venezuela?

Inversores indagan: ¿Ya visitaste Caracas, Venezuela?

En un exclusivo club del norte de Bogotá, medio centenar de inversionistas colombianos escucharon el pasado martes una reflexión que encapsula la situación económica actual de Venezuela. Ángel Cárdenas, gerente de infraestructuras de CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, resumió el panorama de la siguiente manera: “Entre los inversionistas de la región ya no se discute si el país es oportunidad o riesgo. La pregunta es si has ido o no has ido ya a Caracas”. Tras años de crisis, la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo ha vuelto a captar la atención internacional.

Venezuela, que ha visto una caída del 70% en su PIB bajo el régimen chavista, está experimentando una fase de apertura económica dirigida desde Washington y ejecutada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. La industria del petróleo se erige como la locomotora de esta reactivación. Sin embargo, los beneficios se extienden más allá del sector energético, abarcando el turismo, la logística, las finanzas y el agro. Actualmente, seis licencias generales de operación están activas, junto con decenas de licencias individuales, mientras que empresarios extranjeros llenan los hoteles de la capital. A pesar de las incertidumbres vinculadas a sanciones y la política, la mayoría de los inversores se muestran optimistas.

Luis Vicente León, economista venezolano, anunció en el mismo evento ante los inversionistas que, “en el peor escenario, duplicaremos los beneficios por nuestra producción de petróleo”. Eliminando el descuento del 30-40% que Caracas aplicaba a China y considerando el conflicto con Irán, el ingreso podría casi triplicarse. La producción actual ronda el millón de barriles diarios, mientras el Gobierno proyecta alcanzar 1,3 millones para 2026. Actualmente, el petróleo financia más de la mitad del presupuesto del Estado, y las exportaciones de febrero, con 788.000 barriles, duplicaron las de enero.

La reactivación económica comenzó antes del 3 de enero, cuando el Gobierno estadounidense removió a Nicolás Maduro del poder. Con un despliegue militar sin precedentes, el mandatario chavista había estado negociando con la Casa Blanca una apertura económica y reformas para atraer inversión extranjera. Aunque aceptó la hoja de ruta, puso una condición: marcharse. Ante este enroque, Donald Trump ordenó la captura de Maduro y trasladó la gobernanza a Delcy Rodríguez, quien había desarrollado estrategias para evadir sanciones en el pasado. Trump llegó a celebrar su trabajo con estas palabras: “Delcy Rodríguez está haciendo una gran labor trabajando con nosotros”.

León advirtió que “las oportunidades más grandes de Venezuela no son por petróleo”, sino por todo lo que se requiere para su producción. Esto implica demanda de equipos, tecnología, servicios especializados y una gran necesidad de mano de obra en sectores como vivienda, alimentación y transporte. El turismo también se reanima, especialmente en la isla Margarita, respaldado por un dato comentado: caminar por Caracas es actualmente más seguro que en muchas capitales de América Latina.

En un evento reciente en Caracas, Juan Carlos Andrade, presidente de Araya Energy Group, se dirigió a una audiencia de unas mil personas, donde enfatizó que “ya no hablamos de expectativas, hay materialización”. En los últimos tres meses, se han firmado 13 contratos con empresas de Europa, Asia y Estados Unidos, lo que representa una “oportunidad única”.

A pesar del entusiasmo, el proceso para la reactivación petrolera puede ser más lento de lo que se prevé. Las pequeñas empresas pueden obtener beneficios rápidos, pero las grandes requieren años para comenzar a operar, debido a exploraciones y decisiones de inversión. La reforma petrolera implementada en enero no adaptará todos los contratos al nuevo marco hasta julio, y la industria enfrenta desafíos, como la declinación natural de yacimientos que oscila entre el 2% y el 20% anual. Chevron, por su parte, ha afirmado que planea duplicar su producción en 18 meses, no en 18 días.

Sin embargo, este nuevo ciclo petrolero también plantea riesgos. La dependencia exclusiva del petróleo no contribuirá a la diversificación económica. “Concentrar la recuperación económica en la explotación intensiva de petróleo y minerales no fomentará un desarrollo sostenible”, señaló Víctor Álvarez, exministro de Industrias Básicas. “Esto puede llevar al país a un modelo extractivista que desvaloriza la agricultura y la industria.”

La sombra del rentismo persiste en el horizonte. Mientras tanto, tanto el chavismo como la opositora María Corina Machado promueven las oportunidades del país en foros internacionales. Venezuela enfrenta también restricciones significativas: un sistema eléctrico operando al 30% de su capacidad, una deuda externa de más de 180.000 millones de dólares y una diáspora de cerca de ocho millones de personas que han dejado el país.

En la región sur, grupos criminales explotan oro de manera ilegal en el Arco Minero del Orinoco, lo que resalta el caos en el sector de los minerales. La explotación de recursos naturales en Venezuela no se limita solo al petróleo. El Gobierno ha comenzado a abrir sectores como el gas, el oro y otros minerales estratégicos. Recientemente, el secretario de Interior de EE.UU., Doug Burgum, llegó a Caracas acompañado de ejecutivos mineros, y la explotación del yacimiento de gas Dragón junto a Trinidad ha cobrado relevancia.

Sin embargo, transformar estos recursos en negocios viables requerirá tiempo y considerable inversión. Luis Rojas, presidente de la Cámara Minera de Venezuela, advirtió: “Las grandes mineras del mundo todavía son cautelosas, ya que las inversiones en este sector son a largo plazo”. Mientras que el gremio apoya la nueva ley de minas, la falta de gobernabilidad sigue siendo un gran impedimento. “Para invertir en el sur de Venezuela se necesita transparencia”, insistió Rojas.

El chavismo busca la recuperación económica para recuperar la popularidad perdida, mientras que la oposición argumenta que sin democracia y reglas claras no habrá una recuperación real. Mientras tanto, la pregunta en Caracas gira en torno a si llegará primero el dinero o las elecciones. León apunta que “nadie que quiera invertir se pregunta cuándo volverá un régimen democrático. Hay que producir donde lo hay.” Por su parte, la fuente del sector anónima aclara que, aunque los inversores consideran las elecciones como un factor de riesgo, no las ven como una condición necesaria para invertir.

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