Inteligencia Artificial: Soberanía Tecnológica o Extractivismo del Futuro

Inteligencia Artificial: Soberanía Tecnológica o Extractivismo del Futuro

Impacto de la Inteligencia Artificial en la Sociedad Actual

La llegada de la inteligencia artificial (IA) ha generado un nuevo paradigma en el acceso al conocimiento y el control de la producción, similar a lo que ocurrió con la imprenta o la máquina de vapor. Este avance tecnológico emerge en un contexto de crisis climática, transformaciones demográficas y luchas por la hegemonía tecnológica. Por un lado, el optimismo de Silicon Valley promete avances significativos en áreas como la salud, mientras que las visiones más pesimistas advierten sobre la concentración del poder en manos de un pequeño grupo de oligarcas digitales. Según el autor Yuval Noah Harari, una máquina que maneja el lenguaje podría transformarse en una entidad extremadamente rica y sin conciencia. Esta dualidad plantea un dilema crucial: no se trata solo de usar la IA, sino de quién la controla y para qué fines.

Concentración de Poder y la Historia de la Tecnología

La concentración del poder tecnológico no es un fenómeno nuevo. Este proceso se remonta a la década de 1970 con la robotización en la industria automotriz, continuando en los 80 con la liberalización financiera y en los 90 con la proliferación de computadoras e Internet. Tras la crisis de 2008, las bajas tasas de interés favorecieron el crecimiento de empresas tecnológicas, muchas de las cuales se beneficiaron de iniciativas estatales, como documenta la economista Mariana Mazzucato. La IA generativa se presenta como una evolución en este ciclo, aumentando la intensidad y la capacidad de decisiones algorítmicas en espacios laborales, donde la gestión de datos se convierte en crucial.

Política y Regulación en el Contexto Chileno

En Chile, el actual Gobierno aborda estas cuestiones a través de una política que favorece a plataformas extranjeras. En abril, el presidente José Antonio Kast se reunió con el cofundador de Palantir, Peter Thiel, lo que suscitó recelos sobre las intenciones gubernamentales, especialmente porque se anunció la sustitución del proyecto de ley sobre IA del expresidente Gabriel Boric por uno que busca reducir regulaciones. Esta tendencia podría perpetuar un modelo extractivo que lleva cuatro décadas, donde el país no produce su propia tecnología.

Retos y Perspectivas para la Soberanía Tecnológica

Frente a esta situación, la mirada progresista sobre la regulación de impactos ambientales y el uso de datos es necesaria, aunque no suficiente. Según la economista Cecilia Rikap, la falta de un control sobre la infraestructura tecnológica puede considerarse una complicidad de los gobiernos, incluso los progresistas. La dependencia a las plataformas tecnológicas extranjeras, como se vio en el caso de Latam-GPT, no se soluciona con regulaciones que solo abordan las consecuencias, sino que profundiza la crisis.

La necesidad de Chile de controlar sus recursos estratégicos, como el litio y la energía solar, es evidente. Estas materias primas representan una oportunidad única para transformar la economía y dejar de ser un país meramente exportador. Incorporar la IA en este proceso puede ser un paso hacia una mayor complejidad en la cadena de valor.

Transformación Laboral ante la Automatización

La automatización plantea un desafío adicional en el ámbito laboral. A medida que el uso de IA se expande, el empleo en áreas como el desarrollo de software ha comenzado a disminuir, evidenciando que las certezas sobre la creación de empleo se han desmoronado. Investigadores como Daron Acemoglu y Simon Johnson subrayan que la dirección de los avances tecnológicos es una cuestión política, sugiriendo que la tecnología podría sustituir, complementar o modificar el trabajo. Para evitar que la riqueza generada por la automatización se concentre, se deben explorar soluciones como jornadas laborales más cortas y la formalización del trabajo no remunerado, especialmente en el sector de cuidados.

Redistribución del Excedente Tecnológico

La redistribución del excedente generado por la automatización representa otro desafío crucial. Aunque se han implementado iniciativas como el royalty minero en Chile, se requieren mecanismos más avanzados de redistribución. Ejemplos como el fondo soberano de Noruega demuestran que los países pueden gestionar la riqueza generada por recursos naturales de manera más equitativa. Asimismo, incluso figuras religiosas, como el papa León XIV, han criticado la concentración de riqueza en pocas manos.

Cooperación Internacional y Futuro de la Tecnología en Chile

Para reducir la dependencia tecnológica, Chile debe buscar colaborar con otros países del sur global en la gestión de infraestructura y gobernanza. Esto no implica un cambio de tutor, sino un fortalecimiento de capacidades de negociación colectiva en el panorama global.

Afrontar estos desafíos implica trabajar hacia una soberanía tecnológica en lugar de un modelo extractivo. La dirección que tome el país determinará si se convertirá en un productor de tecnología o permanecera como un mero consumidor. Es fundamental que esta discusión sobre los beneficios y el control de la tecnología se realice de forma democrática y participativa.

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