Pablo Veyrat: Un chileno en Estonia frente a la amenaza rusa
Pablo Veyrat, un chileno de 43 años, ha construido su vida en Estonia, lejos de su tierra natal. Criado en Madrid por su madre, Antonieta Zendoya, una chilena exiliada tras el golpe de Estado de 1973, Veyrat empapó su infancia con los sabores y canciones de su país. Su madre le cantaba El Rin del Angelito, de Violeta Parra, mientras él crecía, sin que imaginaran que algún día se enfrentaría a un conflicto geopolítico en Europa del Este.
Trayectoria en Europa del Este
La fascinación de Veyrat por la Unión Soviética lo condujo a Europa del Este, donde se estableció desde joven. A los 20 años, se trasladó a Estonia, donde inició una relación amorosa con una estonia. Trabajó como periodista freelance cubriendo la región, pero ante dificultades económicas, decidió unirse a su pareja en Estonia, donde se formó como profesor y creó una familia con dos hijos.
Implicación en la Liga de Defensa de Estonia
El conflicto en Ucrania marcó un punto de inflexión en su vida. Apenas una semana después de que Rusia lanzara un ataque a gran escala contra Ucrania en 2022, Veyrat tomó la decisión de alistarse en la Liga de Defensa de Estonia, una organización voluntaria vinculada al Ministerio de Defensa. “Conociendo la historia rusa y lo que ese país es capaz de hacer, pensé: si vienen aquí, quiero disparar”, expresó.
La amenaza rusa en Europa del Este
Veyrat puso de manifiesto la preocupación existente en Estonia, un país con 1,3 millones de habitantes y un ejército reducido. “Después de Ucrania, cualquier país del flanco Este de la Alianza podría ser el siguiente objetivo de Moscú”, advirtió. Este contexto ha llevado a que su grupo de milicia esté compuesto por personas de diversas profesiones, incluyendo soldadores, empresarios, políticos y músicos. “Estonia entiende que es una cuestión de supervivencia. Los rusos ya intentaron acabar con nuestra cultura e identidad nacional”, afirmó.
Preparativos y entrenamientos militares
Veyrat se ha estado preparando para el peor de los escenarios. Desde hace cuatro años, asiste a entrenamientos militares durante los fines de semana, donde aprende tácticas de combate similares a las de los ejércitos de la OTAN. Cada pelotón está formado por ocho a diez soldados, cada uno con roles específicos como comandante, francotirador o sanitario. Las sesiones de entrenamiento incluyen tácticas de patrullaje, atención en combate y toma de trincheras. Veyrat, especializado en ametralladoras pesadas, ha vivido situaciones tensas, como la detención de un individuo con vínculos rusos durante un ejercicio militar.
Dificultades del entrenamiento en invierno
Los entrenamientos presentan retos significativos, especialmente en invierno, con temperaturas que pueden descender a -12 grados. “La guerra en invierno es extremadamente dura, el entorno puede ser mortal”, comentó. Sin embargo, Veyrat se ha adaptado a estas condiciones extremas. Su sueño, en medio de esta intensa realidad, es poder retirarse en Punta Arenas, el acceso a la Patagonia chilena, símbolo de la tierra de su madre.
