El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha manifestado su desagrado por vivir en el «frío y triste» Palacio de Nariño. A medida que se acerca el final de su mandato el próximo 7 de agosto, sus planes para el futuro han evolucionado. En su discurso del Día del Trabajo, Petro anunció una nueva misión política: una campaña para recoger cinco millones de firmas que impulsen una Asamblea Nacional Constituyente. «No solamente se elige un mandatario, sino que se debe poner enfrente el mandato del pueblo», declaró el presidente, indicando así su intención de permanecer activo en la política aun después de entregar el poder.
Una propuesta controvertida
La propuesta de una Asamblea Constituyente no solo refleja los intereses del presidente, sino que también pone de relieve su capital político en un contexto donde la desaprobación hacia su gobierno se encuentra en un 48,9%, según la última encuesta de Invamer. Aun así, un 47,3% de los encuestados aprueba su gestión, y un 46,2% ha observado cambios positivos en su cuatrienio. En contraste, otras encuestas, como la de Atlas Intel, sitúan su aprobación en un 38,6%, evidenciando la división de opiniones entre la población.
I.ván Cepeda, próximo líder político
El senador y candidato presidencial Iván Cepeda, quien ha conseguido captar el apoyo del petrismo, está en una posición complicada debido a la propuesta de la Asamblea Constituyente. Si bien esta puede ser una manera de organizar las bases, también podría asustar al electorado centrista, crucial para su desempeño en una posible segunda vuelta electoral, donde enfrentaría a candidatos de la derecha como Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella. A pesar de que Cepeda no se muestra entusiasta con la Constituyente, su discurso ha comenzado a alinearse más con el de Petro.
El contexto social y político
El presidente ha enfatizado que el tiempo de solo protestar ha terminado y que es necesario ser un «poder constituyente». Esta estrategia podría ser clave para mantener su influencia tras el final de su mandato. Durante su tiempo en la presidencia, Petro ya había llevado a cabo una consulta popular para revivir su reforma laboral, demostrando que busca activar a la ciudadanía para respaldar sus iniciativas.
Implicaciones para la derecha colombiana
El anuncio de Petro también plantea un desafío para los candidatos de la derecha, quienes ven una oportunidad en la crisis de seguridad que Rusia ha evidenciado tras un reciente atentado que dejó 21 muertos. Mientras el presidente busca hacer avanzar su agenda social a través de una reforma legal, los competidores de derecha se posicionan para capitalizar la insatisfacción popular. Sin embargo, Petro se mantiene firme en su intención de estar presente en la vida pública, planificando reformas incluso en caso de perder las elecciones.
Mirando hacia el futuro
Mientras Gustavo Petro afirma que su objetivo es agregar solo dos capítulos a la Constitución de 1991, la apertura de una Asamblea Constituyente podría resultar en cambios más amplios. El próximo mandatario se enfrentará a una agenda impuesta por Petro que le permitirá seguir influenciando la política del país desde las calles. La estrategia constituyente podría convertirse en un plan B si Cepeda no alcanza la presidencia, manteniendo a Petro activo en la oposición.
Gustavo Petro, quien en su campaña de 2018 prometió no reformar la Constitución si llegaba a la Casa de Nariño, parece haber dejado abierta la posibilidad de un cambio al finalizar su mandato.
