Intensivo Curso de Seguridad de Cuerpos de Seguridad en Colombia
“¡Carguen sus pistolas, chicos!” grita Hernán Darío López. Cinco de los siete estudiantes levantan sus armas al aire, insertando siete balas a gran velocidad. Los otros dos enfrentan problemas con sus cargadores. “Cada segundo es valioso. Cuando formas parte de un equipo de seguridad, no tendrás tiempo para pensar,” insiste el instructor. Sus manos tiemblan y se limpian el sudor en sus pantalones de camuflaje mientras ajustan nerviosamente sus orejeras. “Oh, hombre. El instructor López se está poniendo duro aquí, pero en la calle, enfrentarás una amenaza real,” añade. “¡Está bien!” grita aliviado el último de la fila.
Un Curso de Alto Rendimiento en Facatativá
Esta escena se desarrolla en el segundo día de un curso intensivo para cuerpos de seguridad en Facatativá, a dos horas en auto de Bogotá. Pasar una semana en la Academia de Cuerpos de Seguridad S.W.A.T. —la más grande en América Latina— es considerado por muchos como un hito en su carrera. La academia es conocida como la «Harvard de los cuerpos de seguridad». Madeleine Mendoza, proveniente de Santa Marta, sueña con ser elegida como guardaespaldas del presidente salvadoreño Nayib Bukele. Albert Fernández ha estado ahorrando durante un año para avanzar de la vigilancia de un almacén en La Guajira a “algo mejor”. Saúl Vásquez y Paul Rojas llegaron de México y Ecuador, respectivamente, para recibir capacitación con “los mejores” y así perfeccionar la seguridad de las instalaciones eléctricas y mineras que protegen en sus países. “Nadie sabe más de seguridad que los colombianos,” afirman ambos.
Instructores con Experiencia en Seguridad
Los instructores, en su mayoría ex-policías o militares, se muestran orgullosos al hablar de la reputación de Colombia como un “referente en seguridad”. Luis Albeiro García, un instructor y ex-miembro del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), resalta la formación que han recibido las fuerzas armadas del país. “Por mejor o por peor, los 60 años de conflicto armado nos prepararon como ningún otro. Después de los estadounidenses, el ejército colombiano es el mejor,” asegura. Este centro también es utilizado regularmente para entrenar a miembros de las Fuerzas Armadas y de la Unidad Nacional de Protección (UNP).
Cuerpo de Seguridad en Números
Muchos de los graduados de este curso se convertirán en guardaespaldas privados, se unirán a la UNP o protegerán a funcionarios de alto rango en el extranjero. En Colombia, alrededor de 400,000 personas están certificadas como guardias de seguridad privados, incluidos los guardaespaldas. Este número supera al de la policía en una proporción de dos a uno. La UNP tiene a su cargo al menos 11,500 guardaespaldas que protegen a unos 12,000 beneficiarios, incluyendo funcionarios de alto rango y líderes sociales amenazados. Esto representa un costo gubernamental de aproximadamente 2.5 billones de pesos anuales.
Salarios que Atraen al Mercado Internacional
El sargento Héctor Bernal reconoce que muchos de sus colegas y estudiantes que comenzaron como guardaespaldas han terminado como mercenarios en regiones como Sudán, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos, percibiendo ingresos de 10 a 20 millones de pesos al mes, que equivalen a tres veces lo que ganarían en Colombia. “Estamos acostumbrados a trabajar bajo condiciones extremas, algo que un soldado inglés o español no ha vivido,” menciona.
En su canal de YouTube, donde acumula medio millón de suscriptores, Bernal comparte anécdotas de sus 30 años en el ejército y la influencia de la guerrilla. “En muchos países, nadie quiere recoger un rifle, pero tienen el dinero para pagarlo. No es un secreto que buscan a colombianos,” agrega.
Crecimiento de la Presencia de Cuerpos de Seguridad
La presencia de guardaespaldas en Colombia ha aumentado un 400% en la última década, y el presupuesto de la UNP equivale actualmente a 25 veces el del Ministerio del Medio Ambiente. Este crecimiento ha generado críticas, como la de Hugo Acero, exsecretario de seguridad de Bogotá, quien señala que las evaluaciones de riesgo no son adecuadas y cuestiona la necesidad de tanto personal de seguridad para políticos que enfrentan riesgos mínimos.
El Status de la Seguridad Privada
Acero destaca que la seguridad privada se ha convertido en un símbolo de estatus. Se estima que, además de los 12,000 protegidos por la UNP, otras 20,000 personas contratan seguridad privada, gastando miles de dólares al mes. “En este contexto, eres nadie si un hombre vestido de negro no te abre la puerta,” afirma Acero, quien también critica que la presencia habitual de estos detalles de seguridad genera terror en la población.
Burbujas de Seguridad
Fuera de uno de los edificios más icónicos del país, Torres del Parque, una docena de hombres en traje esperan con vehículos blindados. Este ambiente es común; una líder indígena amenazada llega en una camioneta blindada, y otros personajes importantes son vigilados por guardias armados. La presencia de guardaespaldas se ha vuelto parte del paisaje colombiano, lo que el politólogo Ricardo Amórtegui define como “burbujas de seguridad.” Según él, la seguridad privada es una medida reactiva que mantiene negocios multimillonarios en lugar de resolver el problema de fondo.
La Industria de Seguridad en Crecimiento
La industria de seguridad privada en Colombia es altamente lucrativa. Las empresas intermediarias cobran a partir de 10 millones de pesos por guardaespaldas, sin incluir el vehículo blindado. Los cursos en academias como la S.W.A.T. ofrecen formación a un promedio de 100 estudiantes mensuales, cada uno pagando entre tres y seis millones de pesos por el taller.
Con cinco hectáreas de terreno, siete campos de tiro y una amplia variedad de armamento, la academia se prepara para una demanda creciente de formación tras incidentes de orden público. “En estos tiempos, nadie puede estar seguro de que nada les sucederá. Vivimos en un estado de alerta constante,” asegura Nelson Zambrano Ariza, director de la academia.
Los estudiantes en la academia se están preparando para una vigilancia constante, convencidos de que su papel en la seguridad es crucial. A lo largo de la semana, continuarán su entrenamiento en diversas técnicas, mientras en la localidad cercana, la vida cotidiana sigue su curso sin que se inquieten por los disparos en el campo de entrenamiento.
