La discusión sobre el fracking en México ha tomado un giro político y económico relevante. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un comité técnico-científico para evaluar la extracción de gas no convencional, un término que a menudo se utiliza como eufemismo para referirse al fracking. Esta decisión ha suscitado inquietud entre organizaciones ambientalistas, que advierten que podría ser un intento de legitimar una determinación ya tomada. La Alianza Mexicana Contra el Fracking, integrada por más de 40 organizaciones sociales y ambientalistas, cuestiona si esta medida realmente busca una deliberación genuina o es una mera simulación.
Contexto del Comité Científico
El nuevo comité, que será encabezado por el reconocido líder de la izquierda mexicana Cuauhtémoc Cárdenas, surge en un ambiente de cambio en el discurso oficial. Se espera que la presidenta revele los nombres de los participantes del comité en una próxima entrega. Durante años, el gobierno mexicano, bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, había rechazado el fracking, considerándolo incompatible con los compromisos ambientales de la Cuarta Transformación. Sin embargo, el gobierno de Sheinbaum ha modificado esta postura, argumentando que es necesario alcanzar la soberanía energética y disminuir la dependencia del gas importado de Estados Unidos.
Inquietudes de Organizaciones Ambientalistas
Para la Alianza Mexicana Contra el Fracking, el problema va más allá de los integrantes del comité; se centra en la esencia del debate. En un pronunciamiento reciente, la organización expresó preocupación por la posibilidad de que el comité se convierta en un ente cerrado, orientado tecnocráticamente, sin la capacidad de recomendar la prohibición del fracking. Afirman que esta limitación trivializa el debate y reduce la discusión a aspectos técnicos, evitando cuestionamientos fundamentales sobre la viabilidad de esta práctica.
El Fracking en el Debate Energético
México enfrenta un crecimiento en la demanda de gas natural, vital para la generación de electricidad y la industria. En las últimas décadas, la producción nacional ha disminuido, mientras que las importaciones han aumentado drásticamente. En este contexto, el fracking ha sido promovido como una solución potencial para reducir la dependencia externa. Sin embargo, dicho enfoque conlleva riesgos significativos. Estudios y experiencias internacionales han señalado problemas asociados a esta técnica, desde la contaminación de acuíferos hasta fugas de metano, un potente gas de efecto invernadero. La Alianza argumenta que insistir en el fracking perpetúa un modelo fósil que ha dañado territorios y comprometido fuentes de agua.
Expectativas sobre el Comité Anunciado
El comité propuesto por la presidenta se presenta oficialmente como un espacio de análisis riguroso que permitirá tomar decisiones bien fundamentadas. Sin embargo, las organizaciones advierten que su credibilidad dependerá de aspectos fundamentales: que no cuente con un mandato sesgado, que pueda recomendar la prohibición del fracking, y que opere con transparencia e incluya diversas perspectivas, incluyendo a comunidades afectadas y voces independientes sobre salud, clima y derechos humanos.
Desafíos y Futuro del Fracking en México
Sin estas garantías, el comité podría ser percibido solo como un mecanismo para justificar una política ya establecida, según las organizaciones. La verdadera prueba llegará al momento de la instalación del comité, un evento que será indicativo de si se trata de un espacio plural, capaz de cuestionar efectivamente el fracking. Las organizaciones reiteran que la pregunta no es cómo implementar esta técnica, sino a qué costo está dispuesto a enfrentar México esta alternativa energética.
