El pasado 18 de junio, el restaurante El Garrobo, ubicado en la colonia Coyoacán, Ciudad de México, se convirtió en el epicentro de la pasión futbolística. Con una gran afluencia de aficionados, el local alcanzó su máxima capacidad durante el partido entre México y Corea del Sur, en el que el equipo mexicano logró una victoria significativa.
Michael Hernández, gerente del restaurante, compartió su experiencia sobre la expectante jornada. “Estuvo bastante bien. Durante la inauguración también tuvimos mucha gente; solo por el Mundial tuvimos que contratar a cuatro personas más”, comentó. Este aumento en la demanda refleja el impacto que el evento tiene en los restaurantes y bares de la ciudad, que se convierten en puntos de encuentro para los fanáticos del fútbol.
El Garrobo no solo recibió a aficionados mexicanos, sino también a muchos colombianos que viajaron a la Ciudad de México para disfrutar de la atmósfera futbolística y apoyar a su selección en el Estadio Azteca. “Atendimos a muchas personas de Colombia que vinieron a ver a su selección”, añadió Hernández, mientras se encargaba de proporcionar una nueva ronda de mezcales para celebrar la victoria del equipo local.
Con un ambiente vibrante y lleno de entusiasmo, El Garrobo se ha posicionado como un lugar clave para los aficionados al fútbol, destacándose no solo por su oferta gastronómica, sino también por su capacidad para crear un espacio de confraternidad en torno a este deporte.
La combinación de la emoción del Mundial y la oferta de servicios en lugares como Coyoacán demuestra cómo el fútbol une a las comunidades, transformando restaurantes y bares en escenarios de celebración.
