El Éxito de la Paz Total: La Disidencia que Abandonó las Armas

El Éxito de la Paz Total: La Disidencia que Abandonó las Armas

Excombatientes de los Comandos de la Frontera Transitan hacia la Paz

Una bala incrustada en un collar dorado cuelga sobre el pecho de Albeiro Cañarte Jiménez, de 34 años, recordándole los años de guerra en los que militó desde los 13. Hoy, Albeiro utiliza su cuenta de TikTok para compartir su proceso de dejación de armas y la transición hacia la paz. Su perfil refleja un cambio de enfoque: comparte imágenes de paisajes productivos y momentos de la vida civil, simbolizando la nueva etapa de los 99 excombatientes de los Comandos de la Frontera, una disidencia de las extintas FARC que recientemente comenzó su proceso de desarme en el contexto del Gobierno de Gustavo Petro.

Un Proceso Comprometido con la Paz

El 19 de junio, mientras Colombia se preparaba para las elecciones presidenciales, los miembros de los Comandos de la Frontera, que decidieron incorporarse al proceso de paz, caminaron desde las montañas de Putumayo hasta La Hormiga, en el Valle del Guamuez. Al llegar, dejaron sus armas sobre una mesa y se despojaron de sus camuflados, que fueron incinerados, mientras el armamento fue trasladado en helicópteros para su destrucción.

Los Comandos de la Frontera surgieron en 2017, integrando excombatientes de las FARC. Su historia ha estado marcada por cambios y alianzas en el narcotráfico, teniendo momentos de integración y separación con otros grupos armados. En 2024, decidieron negociar directamente con el Gobierno colombiano por su cuenta, convirtiéndose en una pieza clave en la política de paz total.

Desafíos del Proceso de Reinserción

El futuro del desarme se vio amenazado cuando, en febrero de 2025, el líder de la estructura, Geovanny Andrés Rojas, alias «Araña», fue arrestado por la Fiscalía. Los combatientes consideran a su grupo como “la empresa”, ya que operan sin un enfoque ideológico claro, con contratos fijos y salarios definidos. La extradición de Araña a Estados Unidos por narcotráfico ha sido bloqueada por el Gobierno, buscando favorecer la negociación.

La imagen de una joven en camuflado, llevando un cachorro recién llegado, simboliza la esperanza entre los desmovilizados. Narly Tatiana Parra (20 años) y su novio Jheison Machacurí (22 años) se unieron al proceso de dejación de armas con el anhelo de comenzar una nueva vida en la civilidad, alimentando esperanzas de construir una familia.

Nueva Administración y Temores sobre el Futuro

Sin embargo, el clima de incertidumbre ha aumentado con la elección del presidente ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien ha prometido eliminar políticas relacionadas con la paz. Los excombatientes están preocupados por la posible reducción de fondos para su reincorporación y la suspensión de órdenes de captura.

Natalia Briñez, líder del grupo, ha mencionado que redactaron una carta al nuevo presidente, solicitando reconocimiento y apoyo para completar su transición a la vida civil. Esta misiva será entregada a través del Comisionado para la Paz, una entidad que De la Espriella ha manifestado que podría cerrar.

La Vida en la Zona de Ubicación Temporal (ZUT)

La ZUT en Putumayo es un espacio destinado a la reintegración, compuesto por 23 casas en seis hectáreas. Aunque la comunidad es pequeña, los excombatientes han comenzado a dar rienda suelta a su creatividad, con murales que promueven la paz, incluyendo el trabajo de Alejandro Ruales, un artista involucrado en el proceso de desmovilización.

La rutina diaria de los excombatientes incluye actividades como fútbol y ejercicios, pero también se enfrentan al tedio y la espera de una oportunidad para salir. A pesar de estar restringidos a la ZUT, muchos sueñan con terminar el bachillerato o aprender un nuevo oficio, aunque los recursos necesarios aún no llegan.

Reflexiones de Vida y Futuro

Algunos excombatientes, como Arbey Lemus Wilchez, cuentan sus historias de vida marcadas por la guerra. Entró a las FARC a los 8 años y ha experimentado diversas facetas de la violencia en Colombia. Ahora, en este nuevo capítulo, sueña con estudiar contabilidad y dar un giro a su vida. Lemus enfatiza la importancia de esta oportunidad para cambiar su destino.

Sus esperanzas están vinculadas a la posibilidad de reunirse con sus familias. Muchos no se atreven a contarles la verdad sobre su situación actual en la ZUT, temiendo que su historia se repita en sus hijos. A medida que el próximo Gobierno se prepara para asumir, estas historias reflejan la lucha de los excombatientes por encontrar un lugar en la sociedad colombiana y su deseo de una vida en paz.

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