Desafíos para los venezolanos en EE. UU. tras los terremotos
Han pasado tres días desde los devastadores terremotos en Venezuela, y la comunidad venezolana en Estados Unidos se enfrenta a una nueva incertidumbre. A la tragedia natural que dejó miles de muertos y heridos se suma el temor constante a la deportación bajo las políticas de inmigración de la administración de Donald Trump.
Detenciones en Washington D.C.
El 27 de junio, un grupo de trabajadores de entrega de alimentos venezolanos se reunió en su restaurante habitual en Washington D.C. Sin embargo, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llegó para realizar detenciones. “Estamos aterrorizados”, comentó una mujer testigo de la escena. “Este trabajo es nuestro sustento, enviamos mucha ayuda a Venezuela con nuestros cheques.”
A pesar de la magnitud de la tragedia en su país natal, ICE continuó ejecutando lo que se califica como la mayor campaña de deportación en la historia de EE. UU. En el transcurso del último año, la ansiedad sobre detenciones ha marcado la vida de los venezolanos en el país.
El caso de Nelson Contreras
Nelson Contreras, un venezolano que llegó a EE. UU. en 2022, vivió la angustia de la crisis. A pocos días de su cita con inmigración, comenzó a recibir noticias sobre los estragos en Caracas y La Guaira, las zonas más afectadas. “Me sentía triste y preocupado por lo que pasaba en mi país”, declaró su esposa, Ariel Whaley, quien se casó una semana antes de que él fuera detenido por ICE en Pensilvania.
Contreras había sentido que podría ser la última vez que vería a su esposa antes de enfrentarse a la deportación. Su temor fue confirmado: está en espera de la decisión de un juez, mientras sus compatriotas continúan temiendo por sus vidas y estabilidad.
Crisis humanitaria agravadada
La situación en Venezuela se ha vuelto crítica tras los terremotos, que han dejado más de 2,000 muertos y 4,000 desaparecidos. Este desastre natural ha dejado al descubierto la incapacidad del gobierno venezolano para atender las necesidades de su población, que ya sufría por una profunda crisis humanitaria. Además, el sistema de salud colapsado y la falta de combustible para operaciones de rescate complican aún más la situación.
Movimientos de deportación
En un giro trágico, el mismo día en que se produjeron los terremotos, un vuelo de deportación desde Texas transportó a 147 venezolanos, muchos de los cuales fallecieron cuando colapsó el hotel que los recibía en Caracas. La administración estadounidense argumenta que Venezuela es un país seguro para el regreso de los migrantes, pero esta afirmación contrasta con la realidad en el terreno.
La lucha por el Estatus de Protección Temporal (TPS)
El 29 de junio, el gobierno de EE. UU. movilizó recursos humanitarios valorados en 150 millones de dólares para Venezuela, pero también envió un mensaje preocupante: “La T en TPS significa TEMPORAL”. Este aviso sugiere que el Estatus de Protección Temporal, que ha beneficiado a migrantes de diversas nacionalidades, podría estar en peligro.
Aunque el TPS fue extendido en 2025 por la administración Biden, la incertidumbre y el miedo han crecido entre los venezolanos. Desde noviembre, más de 600,000 venezolanos han perdido su autorización para trabajar, quedando expuestos a deportaciones. Los venezolanos en EE. UU. claman por la extensión de estas protecciones mientras se organizan para enviar ayuda humanitaria a su país.
John De la Vega, abogado venezolano, sostiene que la situación actual justifica la renovación del TPS dada la magnitud de la crisis. “No están pidiendo nada extraordinario, simplemente que se aplique la ley”, aseguró.
Esperanza en medio de la crisis
La comunidad venezolana espera que el gobierno estadounidense detenga las deportaciones y considere la posibilidad de gestionar TPS para aquellos que aún están bajo el miedo de regresar a un país en ruinas. “La comunidad solo pide tener protección y no ser devueltos a un país incapaz de recibirlos”, concluyó José Antonio Colina, presidente del grupo Venezolanos Perseguidos por Razones Políticas en el Exilio.
