El reciente pronunciamiento del ministro de Educación, Nicolás Quiroz, sobre el endeudamiento para la educación superior ha generado un considerable revuelo. En un contexto marcado por los embargos aplicados a deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE), el ministro aconsejó a los estudiantes ser cautelosos al asumir deudas. Esta advertencia se apoya en un informe de la Fiscalía Nacional Económica, que revela que el 40% de los jóvenes se encuentra en carreras con escasa rentabilidad. Este dato, aunque alarmante, plantea preguntas sobre la responsabilidad en este fenómeno: ¿deben los jóvenes asumir la culpa de elegir carreras sin futuro o es el sistema educativo el que tiene la responsabilidad de guiar mejor a los estudiantes?
Percepción Ciudadana y Responsabilidad Educativa
Un aspecto relevante a considerar es la percepción de los chilenos sobre la responsabilidad del Estado en garantizar el acceso a la educación. Según la encuesta Clima Social ICSOH-UDP de junio de 2026, un abrumador 85% opina que es obligación del Estado asegurar el acceso a la educación universitaria para aquellos que no pueden costearla. Además, el 59% considera injusto que la calidad educativa dependa de la capacidad económica de cada familia. Esta percepción se mantiene sólida a través de diversos segmentos políticos, incluso en sectores de la derecha, donde el 78% respalda esta idea.
Cambios en Políticas Educativas
En un escenario donde la mayoría de la población desea un sistema educativo más accesible, el Gobierno ha decidido eliminar el financiamiento estatal de la gratuidad universitaria para mayores de 30 años. Esta medida ha sido rechazada por el 53% de los encuestados, mientras que solo el 29% la apoya. Así, la administración de Hacienda parece avanzar en dirección contraria a los deseos de la ciudadanía, mientras el ministro ofrece consejos a los jóvenes sobre cuándo es conveniente estudiar.
Impacto en la Educación y la Movilidad Social
En un momento crítico para el país, donde el 73% de los chilenos se muestra muy preocupado por sus deudas y el 51% de los hogares evalúa su situación como peor que hace seis meses, las declaraciones del ministro impactan profundamente en la percepción sobre la educación. Este sector ha sido visto como un pilar de movilidad social, y los mensajes del ministro Quiroz cuestionan ese pilar al sugerir que la educación puede no ser una buena inversión. Según la encuesta CEP N° 96 de abril-mayo de 2026, solo el 18% de la población cree que el país avanza, lo que añade una capa de desesperanza al discurso ministerial.
Reflexiones sobre el Sistema Educativo
Reducir la educación a una mera cuestión de cálculo de retornos individuales conlleva una carga ideológica importante. Esta perspectiva parece aceptar la desigualdad existente, responsabilizando al individuo por las decisiones tomadas en un sistema que, históricamente, ha promovido carreras con escaso futuro laboral. La opinión del ministro presenta un mensaje contundente para aquellos que menos opciones tienen: un llamado a la realidad que puede resultar brutal para quienes han visto en la educación la clave para una mejor calidad de vida.
En un país donde las universidades son percibidas como una de las instituciones más confiables, el mensaje del ministro es, en esencia, una descalificación de las aspiraciones que muchos ciudadanos han depositado en la educación. La narrativa ministerial plantea que la movilidad social a través de los estudios no es más que un espejismo, dejando a la clase media precarizada con un sentimiento de desilusión y frustración acumulada.
