Cómo los algoritmos perpetúan la cultura machista y justifican la violencia de género

Cómo los algoritmos perpetúan la cultura machista y justifican la violencia de género

La machosfera ha sido frecuentemente descrita como un rincón oscuro y peligroso de internet, donde hombres radicalizados pueden expresar su odio hacia las mujeres. Sin embargo, esta percepción simplista puede tener consecuencias graves en términos de regulación y comprensión del fenómeno. Nicko Nogués, director del Instituto De Machos A Hombres (IDMAH), el ecosistema digital de masculinidades más grande del mundo hispanohablante, sostiene que la machosfera no es un fenómeno aislado, sino una manifestación de problemas sociales más profundos.

Este concepto se alimenta de una mentalidad patriarcal persistente en nuestras sociedades, donde la falta de referentes masculinos sanos, el abandono paterno sistémico y el analfabetismo emocional son evidentes. Además, la cultura digital actual ha encontrado formas de monetizar el odio, disfrazándolo de interacción y engagement.

Impacto de los Algoritmos en la Machosfera

Los algoritmos de plataformas como Instagram no solo reflejan la cultura machista, sino que también la amplifican y perfeccionan en tiempo real, afectando la cohesión social y la democracia. Para estudiar este fenómeno, desde el IDMAH se ha desarrollado la investigación CARA (Cohesion & Amplification Risk Assessment), un protocolo diseñado para evaluar el impacto de la amplificación algorítmica en la cohesión social.

Durante 45 días, el equipo observó las recomendaciones de Instagram a seis perfiles relacionados con la masculinidad. A pesar de la falta de acceso a datos internos de Meta, los investigadores pudieron examinar lo que cualquier usuario puede observar en la plataforma. Los resultados fueron reveladores: la machosfera no es un destino, sino un camino que se intensifica y ajusta continuamente.

Clasificación de Contenidos en la Machosfera

El estudio clasifica las recomendaciones de contenidos en una escala que va del 1 al 5. El nivel 1 abarca contenido positivo y neutro, como salud mental o actividades recreativas. A medida que se avanza en la escala, se introducen narrativas más polarizadas y hostiles, culminando en el nivel 5, donde se legitima la violencia de género. Este enfoque permite identificar trayectorias que llevan a los usuarios desde un contenido aparentemente inocuo hacia dinámicas masculinas más extremas.

Por ejemplo, una cuenta centrada en fitness y sin señales claras de radicalización recibió contenido de nivel 3, lo que marca la polarización, en varias ocasiones. Otro caso, relacionado con liderazgo y estoicismo, fue expuesto a contenido de nivel 4, que incluye hostilidad. Lo significativo aquí no es cada post individual, sino el patrón de exposición continua que crea una narrativa de género cada vez más intensa.

Consecuencias Sociales en España

Este fenómeno tiene repercusiones en la percepción social. Según el Barómetro Juventud y Género 2025 del Centro Reina Sofía de Fad Juventud, el 36,5% de los jóvenes entre 15 y 29 años creen que la violencia de género es inevitable, mientras que las posiciones negacionistas han aumentado del 18% al 20,3%. Estos marcos no emergen en el vacío; son amplificados por los ecosistemas de la machosfera, en instituciones tan diversas como Madrid y Ciudad de México.

En marzo de 2023, España lanzó el programa HODIO para medir la presencia y evolución del odio en plataformas digitales. Sin embargo, la investigación CARA subraya que el problema comienza antes, con las trayectorias de exposición que los sistemas de recomendación crean. Por eso, es esencial contar con herramientas complementarias para abordar la complejidad del fenómeno.

Desafíos Futuros de Regulación

Con la próxima implementación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial en agosto de 2026, se hace evidente la necesidad de herramientas que midan estas trayectorias de exposición. La conversación sobre contenido dañino es vital, pero aún no aborda lo suficiente cómo se construyen estos trayectos antes de que se llegue al contenido problemático.

La machosfera, por lo tanto, no es solo un lugar al que los jóvenes acceden; es una trayectoria que se acelera y refuerza a través de algoritmos. Por primera vez, existen datos desde el IDMAH que permiten empezar a medir y comprender este fenómeno en el contexto hispanohablante.

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