El Invierno en Chile: El Fenómeno de ‘El Niño’ Aumenta la Expectativa de Lluvias
El 21 de junio de 2026 marcó el inicio del invierno en Chile, que llegó a la zona centro-sur con mañanas de frío extremo y una notable ausencia de lluvias. El pronóstico meteorológico para los primeros días de julio no presenta cambios drásticos, pero se anticipa que la situación variará en las semanas posteriores debido a la llegada del fenómeno de El Niño, que podría modificar las expectativas de precipitaciones en el país.
Causas de la Ausencia de Lluvias en la Zona Central
Las ciudades de la zona centro-sur de Chile, incluida la capital, Santiago, han experimentado un descenso significativo en las temperaturas mínimas, registrando varios días con termómetros por debajo de los 0°. Este frío extremo se debe a la presencia de un anticiclón subtropical semipermanente en el Pacífico y a una alta presión fría. Según Alejandro Sepúlveda, periodista especializado en meteorología, este fenómeno actualmente impide las lluvias. Sin embargo, anticipa que en la segunda semana de julio podría producirse el desplazamiento de este «escudo antilluvias», lo que aumentaría la probabilidad de precipitaciones a partir del 7 de julio en regiones como La Araucanía, Biobío, Ñuble, Maule y la Región Metropolitana.
La Llegada de ‘El Niño’
Los expertos prevén que El Niño ya ha comenzado desde junio, iniciando una fase conocida como Niño neutro, caracterizada por baja pluviometría y temperaturas frías. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) indica que existe un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte entre noviembre y enero, posicionándolo entre los eventos más intensos registrados desde 1950. En el hemisferio norte, esto podría traducirse en lluvias intensas, mientras que en el hemisferio sur se prevén olas de calor.
Relación entre ‘El Niño’ y las Lluvias en Chile
Patricio González Colville, agroclimatólogo de la Universidad de Talca, señala que El Niño incrementa la posibilidad de lluvias intensas en periodos cortos. González advierte que es fundamental mantenerse alerta, a pesar de un invierno que parece seco y estable. Las lluvias más significativas podrían reflejase hacia finales de julio y en agosto, similar a lo que se observó en 2015 y 2023, años en los que El Niño también mostró fuerza y resultó en episodios de alta pluviometría en agosto.
Pablo Sarricolea, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, enfatiza la prudencia al analizar datos sobre precipitaciones. Aclara que no se debe asociar automáticamente El Niño con un aumento de lluvias en Chile, ya que existen otras condiciones que influyen en esta relación. La influencia de El Niño «mueve la aguja hacia más lluvia», pero no garantiza precipitaciones aseguradas.
Impacto de las Precipitaciones en la Megasequía
Aunque se anticipan lluvias intensas asociadas a El Niño, esto no necesariamente contribuirá a resolver la escasez hídrica que afecta gran parte de Chile. Sarricolea advierte que el desafío radica en cómo y dónde caen las lluvias. Un aumento en la precipitación no se traduce automáticamente en reservas de agua utilizables. Además, El Niño tiende a elevar la isoterma cero, lo que implica que parte de la nieve podría caer como lluvia líquida en la cordillera, lo que podría afectar la acumulación de nieve, principal fuente de agua durante la primavera y verano.
