El Gobierno de Brasil convocó este domingo a consultas al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimundi, en respuesta a los insultos del presidente argentino Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades brasileñas. Esta decisión se produce poco después de que Brasil también llamara a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien regresará a Brasilia durante la madrugada del lunes. La situación se intensificó tras la controversia generada por Milei durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro el sábado, lo que provocó una nueva crisis en las relaciones entre ambos países.
Insultos y declaraciones incendiarias
Durante un apasionado discurso en São Paulo, Milei se refirió a Lula como «prisionero» y «basura socialista», y aprovechó para criticar al juez del Tribunal Supremo Federal, Alexandre de Moraes, al que llamó «basura calva» por no permitirle visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien actualmente cumple condena en arresto domiciliario. El presidente del Tribunal Supremo, Edson Fachin, expresó su descontento ante las declaraciones de Milei, señalando que estas son «incompatibles con el civismo que deben caracterizar las relaciones entre estados».
Acusaciones contra Brasil
A medida que la situación diplomática se complicaba, Milei hizo nuevas acusaciones contra el Gobierno brasileño. Durante la inauguración de la exposición anual de la Sociedad Rural en Buenos Aires, el presidente argentino afirmó que el Gobierno de Brasil financió un 25% de una supuesta «campaña antiargentina», vinculando este hecho a la actuación de la selección argentina en el reciente Mundial de Fútbol. No obstante, Milei no proporcionó fuentes que respaldaran sus afirmaciones.
En sus declaraciones, también sugirió que «progresistas» de México y del Partido Demócrata de Estados Unidos estaban detrás de esta supuesta campaña. Señaló que estas fuerzas no desean que las políticas económicas de libertad prosperen en Argentina. Para justificar sus ataques contra Lula, Milei señaló que colaboradores del brasileño participaron activamente en la campaña electoral de 2023, haciendo referencia a asesores vinculados a Sergio Massa, candidato del peronismo en aquellas elecciones.
Reacciones en Argentina
Las declaraciones de Milei generaron un fuerte rechazo en la oposición argentina. Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, expresó su vergüenza ante la ofensiva del presidente argentino y se comunicó con la Cancillería brasileña para aclarar que Milei no representa el sentimiento del pueblo argentino. Kicillof recordó que Brasil es el principal socio comercial de Argentina y advirtió que estas provocaciones podrían poner en riesgo inversiones y empleos en el país. La agrupación kirchnerista La Cámpora también criticó a Milei, considerando inaceptable su agresión a Lula, presidente de un país hermano.
Relación tensa entre Milei y Lula
Milei y Lula presentan diferencias ideológicas marcadas, situándose el primero en la ultraderecha y el segundo en la izquierda. La relación personal entre ambos nunca ha sido buena. Antes de asumir la presidencia en diciembre de 2023, Milei había calificado a Lula de «corrupto» y «comunista», términos que utilizó como insultos. Lula había exigido disculpas que Milei nunca ofreció, a pesar de insistir en que sus afirmaciones eran ciertas.
Réplicas del Gobierno brasileño
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, calificó las acusaciones de Milei como «sumamente graves e inaceptables». Sin embargo, enfatizó que la solución debe ser diplomática, destacando la importancia del diálogo. Vieira aseguró que las expresiones del mandatario argentino causaron un fuerte rechazo en Brasil, considerándolas agresivas no solo hacia Lula, sino también hacia el pueblo y las instituciones brasileñas.
El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, también se sumó a las críticas, calificando a Milei como «el payaso del presidente de Argentina» y subrayando las diferencias económicas entre ambos países, especialmente en relación con el riesgo país, la deuda pública y la inflación.
