Francisco Martínez, candidato a rector de la Universidad de Chile
Francisco Martínez, decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, es uno de los cuatro postulantes a la rectoría de la Universidad de Chile, la principal universidad del país. Con 68 años y originario de Viña del Mar, en esta entrevista analiza los retos actuales y presenta su diagnóstico y plan estratégico para liderar la universidad en el próximo cuatrienio. Su enfoque como ingeniero resalta la necesidad de superar la burocracia, adaptarse a los desafíos del siglo XXI y enfatiza la importancia del rol del Estado y lo público en esta transformación.
Un entorno político volátil
Martínez opina que el ambiente político de Chile es «muy voluble y poco predecible», vinculado a fenómenos globales como la tecnología y el cambio climático. Asegura que, aunque la humanidad está preocupada por estos cambios, carece de capacidades sólidas para enfrentarlos: «La sociedad está en una situación vulnerable y la última elección presidencial en Chile fue un reflejo de que estos temas no estaban presentes», explica. Considera que el país navega en cambios complejos sin un rumbo claro.
Desafíos en el sistema educativo
Con un Master of Arts y Ph.D. de la Universidad de Leeds, Martínez ha centrado su investigación en la desigualdad. Advierte, en primer lugar, sobre las dificultades que enfrenta la educación escolar en Chile, mencionando el impacto negativo que ha tenido el fin de la selectividad en colegios emblemáticos. En segundo lugar, critica la falta de financiamiento suficiente para la investigación y el desarrollo tecnológico en la educación superior, indicando que este debería ser entre el 1% y 2% del PIB, una cifra en la que Chile está muy por debajo.
La Universidad de Chile y su rol fundamental
Para Martínez, la Universidad de Chile es «una de las más importantes que tiene el país» y un referente en la construcción de la identidad nacional. Afirma que es un espacio donde se deben fomentar las reflexiones críticas sobre el futuro del país. «Debemos reconfigurar nuestra forma de mirar el rol de la universidad y enfrentarnos al desafío de aportar a la sociedad a través de la formación y transferencia de conocimiento», sostiene. En este sentido, destaca la necesidad de adaptar la universidad a la velocidad de los cambios actuales.
Propuestas para una universidad más ágil
Martínez enfatiza la importancia de «liberar ciertas restricciones» para que la universidad adquiera una autonomía real. Su candidatura se centra en «crecer para generar un espacio de autonomía que permita tomar decisiones y establecer nuevas formas de organización». Critica la burocracia actual y propone una universidad más ágil que responda a las demandas del entorno. «Debemos desburocratizar la universidad», subraya.
Crecimiento en educación continua
Plantea el diseño de una «gran escuela de educación continua», que atienda la necesidad de actualizar a profesionales en diversas áreas. Martínez señala que la universidad debe explorar nuevas carreras multidisciplinarias que respondan a las necesidades del siglo XXI, como la tecnología en salud o energía, y que debe estudiar cuidadosamente sus capacidades actuales en términos de matrícula y oferta académica.
La necesidad de la educación pública en un contexto desafiante
Martínez se plantea el desafío de aumentar la participación de la educación pública en un entorno donde solo el 15% de los estudiantes optan por universidades estatales. Critica la privatización de la educación en Chile desde los años 80, lo que ha llevado a una cultura con menor noción del servicio público. Resalta los valores de pluralismo y libertad intelectual que caracterizan a la educación pública.
Diálogo con el sistema político actual
Ante el gobierno de José Antonio Kast, Martínez considera que la universidad debe ser un foro que impulse discusiones sobre los desafíos fundamentales del país, sin desligarse de la realidad educativa. Reitera que la institución es «de todos» y debe contribuir a la diversidad de visiones. Defiende la equidad en el acceso a la educación y critica las políticas que han generado un sistema donde los estudiantes se autofinancian.
Un futuro de innovación y adaptación
Martínez cree que la universidad debe ser un espacio de discusión sobre la tecnología y su impacto en la sociedad, viendo en la inteligencia artificial una oportunidad para el crecimiento académico. Asegura que el momento actual es fascinante y que, si se logra una adecuada adaptación, «las universidades públicas tendrán una gran oportunidad». Termina su discurso con una exhortación a iniciar un proceso de adaptación continua para enfrentar cambios rápidos y complejos.
