Conflictos Geopolíticos y el Proyecto del Cable Submarino Humboldt
La construcción del Cable Humboldt, un ambicioso proyecto de infraestructura impulsado por el Estado chileno y Google en 2025 para conectar Sudamérica con Oceanía, ha cobrado relevancia en el contexto de tensiones diplomáticas entre Chile y Estados Unidos. Este clima de incertidumbre surge por la propuesta de un consorcio chino que busca establecer un tendido de fibra óptica entre la Región de Valparaíso y Hong Kong. El Departamento de Estado de EE. UU., bajo la dirección de Marco Rubio, ha expresado su preocupación, argumentando que este proyecto chino «soca la seguridad regional», lo que llevó a la revocación de las visas del ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, Juan Carlos Muñoz, y de dos de sus asesores, el 20 de febrero.
Apoyo a la Soberanía Chilena
A diferencia del proyecto chino, la administración estadounidense ha elogiado el Cable Humboldt, con el embajador de EE. UU. en Chile, Brandon Judd, afirmando que este proyecto es una «sociedad realmente positiva» que refuerza la soberanía chilena. En una rueda de prensa, Judd destacó que la colaboración entre el gobierno chileno y Google asegura que el país mantenga parte de la propiedad del cable, lo que beneficiará al pueblo chileno.
Por su parte, el canciller chileno, Alberto van Klaveren, manifestó su rechazo a las sanciones impuestas por EE. UU. y reafirmó que solo se ha aprobado el Cable Humboldt, cuya tramitación avanza conforme a la normativa vigente. Sin embargo, luego se reveló que el ministro Muñoz había aprobado temporalmente la concesión para el consorcio chino, aunque esta fue anulada dos días después. Este proceso dejó en suspenso el proyecto chino, que ahora dependerá de la próxima administración del presidente José Antonio Kast.
Características del Cable Submarino Humboldt
El Cable Humboldt se extenderá a lo largo de 14.800 kilómetros, conectando Valparaíso con Sídney, Australia, pasando por la Polinesia Francesa. Concebido inicialmente en 2016 bajo el gobierno de Michelle Bachelet, el proyecto ha sido desarrollado también durante la administración de Sebastián Piñera. Este contrato de alianza pública-privada fue formalizado en 2025, marcando un hito en la infraestructura digital chilena.
El ministro Muñoz había descrito este cable como «un puente submarino para el intercambio tecnológico» que tiene un significativo impacto geopolítico. Según estimaciones, se prevé que el sistema iniciará operaciones comerciales en 2028, lo que deja en manos del futuro gobierno la inauguración del proyecto. Desde el ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, se ha enfatizado que la ruta fue seleccionada por criterios técnicos respaldados por un estudio de factibilidad independiente, y que el Cable Humboldt ofrecerá resiliencia en las telecomunicaciones y fomentará el desarrollo tecnológico en Chile.
La Estrategia Geopolítica entre China y EE. UU.
La importancia de los cables submarinos radica en que más del 95% de los datos internacionales transitan a través de ellos, lo que añade una dimensión crítica a la geopolítica actual. Según Andrés Bórquez, académico de la Universidad de Chile, EE. UU. y China están buscando aumentar su influencia en este ámbito, utilizando cables submarinos como parte de su estrategia de control de datos y soberanía digital.
Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica, subraya que el Cable Humboldt permitirá a Chile diversificar sus conexiones digitales, siendo la primera conexión con Asia-Pacífico a través de Australia. Esta situación plantea incluso un desafío para Chile, que se enfrenta a la competencia entre ambas superpotencias sin contar con mecanismos robustos para evaluar la seguridad nacional en inversiones estratégicas.
En este contexto, las tensiones diplomáticas entre EE. UU. y China representan un nuevo desafío para la política exterior chilena, que ha buscado equilibrar las relaciones con ambas naciones mientras navega por un escenario internacional en constante cambio.
