El Rijksmuseum de Ámsterdam ha confirmado la atribución del cuadro La visión de Zacarías en el templo (1633) a Rembrandt, tras haber sido descartado como obra suya desde 1960. Aunque la pintura, que incluye la firma del maestro del Siglo de Oro neerlandés, siempre había estado presente, fue una investigación exhaustiva de dos años la que llevó a esta conclusión. La obra, que había permanecido en manos privadas durante seis décadas, será exhibida al público a partir del 4 de marzo en un préstamo a largo plazo.
Los investigadores del Rijksmuseum, Jonathan Bikker y Petria Noble, realizaron su descubrimiento luego de recibir en 2023 una fotografía del cuadro, que es un óleo sobre madera de 60 x 50 centímetros. La escena representa un momento íntimo en el que el arcángel Gabriel comunica a Zacarías, quien se encuentra en el templo, que tendrá un hijo con su esposa Isabel, a pesar de su avanzada edad. Este niño resultará ser Juan el Bautista. El propietario de la tabla había consultado sobre su posible autoría, sugiriendo también a Jan Lievens, quien compartió estudio con Rembrandt en la década de 1620.
La obra fue mostrada en 1898 en el museo Stedelijk de Ámsterdam, pero fue descartada como auténtica en 1960. Un año después, un coleccionista particular la adquirió y perdió visibilidad. No se encontraba en catálogos significativos y no figuró en el Proyecto Rembrandt —una iniciativa de investigación activa entre 1968 y 2011— que examina las obras del maestro.
De acuerdo con Bikker, la atribución inicial de la obra se debió a la percepción errónea que tuvieron los investigadores sobre la evolución estilística de Rembrandt. Se creía que el artista comenzó utilizando más color y posteriormente cambió a tonos más oscuros. Sin embargo, el Rijksmuseum aplicó técnicas avanzadas, incluyendo rayos X para el análisis de pigmentos e infrarrojos para estudiar la firma y las capas de pintura subyacentes. Este estudio reveló que los pigmentos eran compatibles con los que utilizó el maestro, además de verificar el periodo de tala del árbol de la que se confeccionó el panel, que se correspondió con la fecha de la obra, entre 1625 y 1640.
La firma y la fecha fueron también objeto de análisis, encontrándose que coinciden con las características de otras obras del mismo periodo de Rembrandt. Los expertos confirmaron que la firma fue realizada sobre pintura húmeda, indicando que es original. Desde el punto de vista estilístico, el cuadro muestra similitudes con Jeremías lamenta la destrucción de Jerusalén (1630), también parte de la colección del Rijksmuseum. Mientras que el profeta Jeremías expresa su dolor por la quema del templo, Zacarías parece aturdido ante la noticia de su paternidad a una edad avanzada.
Otra evidencia de la autenticidad de la obra es la modificación que Rembrandt realizó en su composición, lo que demuestra su proceso creativo. Por ejemplo, se alteró el tamaño del incensario del altar, lo que demuestra la búsqueda constante de perfección del artista, un rasgo que no sería adoptado por un simple copista. Rembrandt también innovó al insinuar la presencia del arcángel sin representarlo de manera directa.
La reciente atribución de la obra a Rembrandt ha elevado considerablemente su valor, aunque la dirección del museo ha enfatizado que el equipo de expertos que llevó a cabo la investigación lo hizo sin intereses económicos en juego.
