El 24 de junio, a las 5:31 de la tarde, Félix Tovar, de 70 años, realizó una compra en la panadería La Almendrina, ubicada en Playa Grande, justo antes de que dos devastadores terremotos sacudieran La Guaira y Caracas. Media hora después, los sismos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, impactaron la región, agravando aún más la crisis humanitaria en Venezuela. La última ubicación de Tovar, registrada por la geolocalización de su teléfono, lo sitúa en la acera frente al negocio, donde podría haber estado disfrutando de un café.
El Hotel Marriot, famoso en la zona, también sufrió serios daños y reportó colapso tras los terremotos, que han dejado a la comunidad lidiando con sus devastadores efectos. La situación se ha vuelto crítica, resaltando la fragilidad de la infraestructura en La Guaira y la desesperada necesidad de ayuda humanitaria en el país.
Las imágenes aéreas muestran la magnitud de la destrucción, con edificios colapsados y la ciudad enfrentando una crisis que parece no tener fin. A medida que se recogen los escombros, la comunidad afronta un futuro incierto, subrayando la urgencia de una respuesta efectiva ante esta catástrofe.
