Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza han acaparado la atención mediática, tanto a nivel nacional como internacional, en los últimos setenta días. Su situación se ha complicado tras la solicitud de extradición emitida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que incluye a otros ocho exfuncionarios del estado de Sinaloa. Entre ellos se encuentra el general Gerardo Mérida, quien actualmente se halla bajo custodia de las autoridades estadounidenses.
A pesar de las serias acusaciones que los vinculan con el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas del continente, ambas figuras políticas de Morena han logrado, institucionalmente, sortear lo que podría considerarse el mayor escándalo de sus carreras. Desde que surgieron estas acusaciones, tanto Rocha Moya como Inzunza han desaparecido del ojo público, evitando así mayor escrutinio y atención.
A medida que la situación avanza, el futuro de estos exfuncionarios y su vinculación con el crimen organizado continúa siendo un tema de gran interés y preocupación para la sociedad.
