Unas 80.000 personas se dieron cita la noche de ayer en el icónico Estadio Azteca para celebrar el partido de la selección mexicana, que enfrentó a Ecuador en los dieciseisavos de final. La atmósfera se encendió con las potentes notas de artistas populares como Juan Gabriel y la emblemática interpretación de La Chona, y se elevó aún más con el clásico El Rey. Los asistentes también disfrutaron de la tradicional canción Cielito Lindo, sumando a la euforia que reinaba en las gradas.
El nuevo grito de aliento que resonó en las tribunas mexicanas, ¿Y si sí?, añadió un toque fresco a la ya conocida pasión de los aficionados. Sin embargo, la celebración se detuvo momentáneamente con el refresco en mano y los dos contundentes gritos de gol que celebraron los tantos de Quiñones y Jiménez. Con esta victoria por 2-0, la selección mexicana no solo avanzó en el torneo, sino que también reafirmó su fortaleza en casa, convirtiendo el estadio en un verdadero templo del fútbol.
Con el apoyo incondicional del «jugador número doce», como lo describe el director técnico Aguirre, México volvió a demostrar que su localía es sinónimo de grandes festejos y una energía inigualable.
La fiesta del fútbol en México continúa, y el Estadio Azteca vuelve a ser el epicentro de la emoción.
