El 7 de agosto de 1847, Egipto fue sacudido por un poderoso terremoto cuyo epicentro se localizó en la región de Fayún, a 100 kilómetros al sur de El Cairo. Según los documentos de la época, el sismo resultó en decenas de muertes y varios cientos de edificios destruidos. Sin embargo, las emblemáticas pirámides, incluido el icónico complejo de Guiza, permanecieron intactas.
La resistencia de las pirámides egipcias
Entre estas estructuras milenarias, la Gran Pirámide de Guiza, también conocida como la pirámide de Keops, ha soportado temblores durante aproximadamente 4.600 años. Recientemente, un estudio publicado en Scientific Reports ha analizado las vibraciones en el interior de esta tumba, revelando cómo su diseño arquitectónico amortigua las frecuencias vibratorias provenientes del exterior, evitando así la amplificación del impacto de los temblores.
Estos hallazgos no solo destacan la ingeniería avanzada de los antiguos egipcios, sino que también ofrecen una visión sobre la resiliencia de una de las maravillas del mundo antiguo ante desastres naturales.
