Colombia enfrenta una dura competencia por capital en mercados de financiamiento
En Colombia, las empresas atraviesan una intensa competencia por acceder a capital. Tres factores clave limitan el acceso a financiamiento: el encarecimiento de la financiación global, las altas tasas del Banco de la República y el deterioro de las cuentas públicas. Este escenario ha llevado a dos de las tres principales agencias de calificación de riesgo a reducir la calidad crediticia del país, que ya se enfrenta a tasas de interés cercanas al 14%. En este contexto, las empresas se ven obligadas a ofrecer retornos récord para atraer a un número decreciente de inversionistas. “El mercado está muerto”, afirma Juan David Ballén, director de estudios económicos en Aval Casa de Bolsa.
Caída en las emisiones empresariales
Las cifras son claras: se estima una disminución del 20% en las emisiones de bonos en 2025 en comparación con 2024, alcanzando solo 3,8 billones de pesos (aproximadamente 1.000 millones de dólares). Esta cifra es notablemente inferior al promedio histórico de 8,2 billones. Además, la demanda de inversionistas también se ha reducido significativamente, lo que ha obligado a las empresas a aceptar tasas de interés más altas. En 2024, solo 13 empresas participaron en las 38 emisiones realizadas el año pasado, de las cuales ocho pertenecen al sector financiero, cuatro al sector público y solo una al sector real. Claudia Borja, directora de renta fija en Renta 4, destaca que “el mercado de deuda corporativa local da un poco de tristeza”, señalando que las emisiones alcanzaron apenas 5 billones el año pasado.
Factores que afectan el acceso a capital
Las causas detrás de esta contracción son diversas. A nivel global, la competencia por financiamiento es feroz. Por ejemplo, Estados Unidos, un deudor tradicionalmente seguro, vendió recientemente bonos a 30 años con un rendimiento del 5%, la tasa más alta desde 2007. En paralelo, las grandes empresas tecnológicas norteamericanas requieren capital multimillonario para potenciar la inteligencia artificial, compitiendo por recursos en un contexto de alta deuda mundial.
El panorama global muestra un récord de deuda corporativa, alcanzando los 59,5 billones de dólares según la OCDE, gran parte de la cual vence en los próximos tres años. Las empresas que emitieron bonos durante la pandemia, a tasas del 2% o 3%, ahora enfrentarán costos de refinancing que pueden superar el 7%. Ballén explica que hay liquidez en el mercado y un apetito por riesgo, pero esto viene con una mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversionistas.
Desafíos específicos para Colombia
Colombia se encuentra en desventaja en comparación con sus vecinos. El costo del capital local es del 16%, significativamente más alto que el 10,09% en Perú y el 13,74% en México, según el análisis de Hugo Beltrán, analista en Acciones y Valores. Así, las empresas colombianas se financian a un costo mayor que sus pares de la región, excepto Brasil, que tiene un historial crediticio dudoso.
Los expertos explican que debido a la contracción del mercado de bonos, solo los grandes emisores con calificación AAA logran acceder al mercado de capitales. El resto debe recurrir a financiamiento a través de bancos locales, internacionales o fondos de crédito privado, todos enfrentando el aumento de las tasas de interés. En 2023, el Banco de la República incrementó la tasa de política monetaria en 100 puntos básicos, alcanzando el 11,25%, una de las más altas de América Latina. Este aumento, junto con el deterioro fiscal, ha provocado que Colombia pague intereses muy altos, vinculados al riesgo país y déficits por encima del 6% del PIB.
Impacto en el crecimiento empresarial
La alta tasa de interés afecta directamente a las empresas, que se ven forzadas a ofrecer tasas superiores al 14% por los TES, lo que encarece aún más el financiamiento. En términos de prima de riesgo corporativo, Colombia presenta un 28% del costo total de capital. Para 2025, las empresas mejor calificadas tendrán que pagar alrededor de 1 punto porcentual adicional sobre los TES, resultando en tasas efectivas de 15% o más.
Este panorama podría tener repercusiones a largo plazo, ya que el incremento del costo del capital puede desincentivar la inversión en nuevos proyectos, lo que a su vez podría ralentizar el crecimiento económico. Desde 2022, Colombia ha experimentado una mayor pérdida de capacidad de inversión que Perú, Chile o Brasil, según el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.
Propuestas para la reactivación del mercado
Para revitalizar el mercado, Borja de Renta 4 sugiere una serie de cambios estructurales: flexibilizar la regulación que limita la inversión en bonos corporativos por parte de fiduciarias y fondos; reducir costos y trámites en la Bolsa de Valores; abrir oportunidades para emisiones de menor grado de solidez; y atraer especuladores que puedan inyectar liquidez diaria en los mercados.
A pesar de estas propuestas, la realidad es que cualquier organización enfrenta el desafío de competir con las condiciones que ofrece el gobierno, lo que dificulta la reducción del costo de la deuda pública. En 2025, el déficit del Gobierno Nacional Central se situó en 6,4% del PIB, y el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierte que estabilizar este aspecto requerirá un ajuste fiscal sin precedentes de alrededor del 5% del PIB en el próximo cuatrienio.
Este contexto ha llevado a que, en diciembre, Fitch rebajara la calificación de Colombia de BB+ a BB, marcando la existencia de un riesgo estructural. La situación se ha reflejado incluso en Ecopetrol, que en abril vio su calificación reducida por Moody’s de Ba1 a Ba2, con una perspectiva negativa.
El panorama no solo se limita a las cifras; también se encuentra afectado por la incertidumbre jurídica y regulatoria que se ha generado en los últimos meses, complicando aún más las decisiones de inversión.
