Ecuador en estado de emergencia: Adaptándose a la nueva normalidad

Ecuador en estado de emergencia: Adaptándose a la nueva normalidad

Violencia y Estado de Emergencia en Ecuador: Un Análisis de la Realidad

En los últimos dos años y medio, Ecuador ha pasado 846 días bajo un estado de emergencia, una medida que se asemeja al tiempo que Daniel Noboa lleva en el poder. Durante este período, el presidente ha restringido la libre circulación de las personas durante 272 días, implementando siete toques de queda, considerados como su principal estrategia para combatir la violencia. Según las autoridades, el éxito de estas medidas se mide por la cantidad de arrestos: durante un toque de queda de 15 días en marzo pasado, se detuvo a 1,283 personas, lo que resultó en una reducción del 30% en los homicidios durante las horas de la madrugada.

Curfews y su Impacto en la Vida Cotidiana

A pesar de la proclamada efectividad de los toques de queda, el país enfrenta su séptimo toque de queda desde la llegada de Noboa al poder. Aunque los portavoces del gobierno informan sobre las medidas con antelación, muchos ciudadanos, como Vanesa Cervantes, se ven sorprendidos por la interrupción en sus rutinas. Cervantes reside en uno de los barrios más peligrosos de Guayaquil, a orillas del Estuario Salado, donde la vida cotidiana se asemeja a una zona de guerra. El sonido de disparos es constante, y la ansiedad forma parte de su rutina.

Para ella, la vida en el barrio se resume en una única regla: no ver a nadie, no oír a nadie, no hablar con nadie. A pesar de los toques de queda, cree que no ha aumentado la seguridad y observa cómo sus vecinos se encierran antes del anochecer, sin que haya patrullas militares o policiales visibles en las calles.

Ajustes en el Transporte y el Comercio

Los efectos del toque de queda se dejan sentir en las nueve provincias y cuatro ciudades afectadas. El transporte público ha cambiado sus horarios, lo que ha alterado las rutinas diarias de los ciudadanos. En Quito, por ejemplo, las escuelas han tenido que modificar sus horarios de inicio. Los negocios que solían operar hasta tarde ahora deben cerrar antes, y algunos eventos se han cancelado por la baja asistencia esperada.

El comercio nocturno, los servicios logísticos y el transporte de carga también han sufrido las consecuencias del toque de queda, que se establece entre las 11:00 p.m. y las 5:00 a.m., coincidiendo con sus horas de operación. Muchos camioneros quedan varados en la frontera, obligados a dormir en sus trailers, expuestos a situaciones de riesgo.

Normalización de la Vigilancia y la Ansiedad

Cervantes ha adaptado su rutina a esta nueva normalidad, aceptando que en Guayaquil, una de las ciudades más peligrosas del mundo, la violencia es parte de la vida diaria. La socióloga Natalia Sierra indica que esta «normalización» es resultado del agotamiento de la población frente a la violencia de los grupos criminales y la violencia estatal. Según ella, esto representa una estrategia inconsciente de resistencia ante la presión de la violencia.

Las actitudes de autoprotectores se manifiestan en pequeños gestos, como llevar el bolso contra el pecho y evitar hablar por teléfono en la calle. Cervantes ha aprendido a identificar patrones en el comportamiento delictivo, como evitar salir con objetos de valor los días en que se pagan sueldos, para no ser una víctima fácil.

Un Aumento Alarmante de la Violencia

En los últimos cinco años, la violencia en Ecuador ha aumentado significativamente. El país pasó de tener una de las tasas de homicidio más bajas en América Latina a superar los 50 asesinatos por cada 100,000 habitantes en 2025, marcando un año récord en su historia de criminalidad.

Este incremento de la violencia ocurre en un contexto regional donde la inseguridad está llevando a los gobiernos latinoamericanos a adoptar medidas más drásticas contra el crimen organizado. Al mismo tiempo, la política antinarcóticos de Washington ha encontrado un aliado estratégico en la administración de Noboa. Hasta el momento en 2026, pescadores de tres barcos han denunciado ataques aéreos por drones y detenciones por parte de «gringos».

Falta de un Plan Nacional y Control del Miedo

Según Sierra, Ecuador carece de un plan nacional que defina el tipo de seguridad que busca. Ella sugiere que el gobierno podría no estar interesado en combatir tanto la violencia como el miedo que esta genera en la población, un miedo que puede ser un instrumento de control social. En este sentido, Cervantes ya no espera resultados del séptimo toque de queda impuesto en los últimos años. La rutina de miedo y vigilancia continúa.

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