Durante los primeros años de la dictadura militar en Chile (1973-1990), dos de sus líderes, los generales Augusto Pinochet y Gustavo Leigh, ordenaron que se prohibieran las visitas a los campos de prisioneros políticos y las entrevistas a los pilotos que bombardearon La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Sin embargo, el periodista español Miguel Herberg y el camarógrafo alemán Peter Hellmich desafiaron estas directrices en un acto audaz a comienzos de 1974. Lograron ingresar a los campos de detención y entrevistaron a prisioneros, además de dialogar con los aviadores del Grupo 7 que habían atacado el palacio presidencial, la residencia del entonces presidente Salvador Allende.
Documental sobre los infiltrados en la dictadura
Esta historia es parte del documental Diario de un infiltrado, dirigido por Samuel León y Saúl Valverde, que relata las experiencias de Herberg en Chile durante el golpe de Estado y los primeros meses de la junta militar. Producida por Bioesférica Filmes, la película se divide en cuatro capítulos, cada uno de más de una hora. Hasta ahora, ha sido exhibida en el Festival de Cinemateca en Uruguay y se transmite los domingos en TVUsach, de la Universidad de Santiago de Chile.
Miguel Herberg: infiltración en tiempos de crisis
Miguel Herberg, nacido en Gijón en 1943, llegó a Chile en 1973, en medio de la creciente tensión política. Simulando simpatía por los opositores al Gobierno socialista, se conectó con líderes de la derecha y la ultraderecha chilena. Se hospedó en el hotel Carrera, conocido por ser un punto de encuentro de espías y periodistas, y tuvo acceso al exclusivo Club de Golf Los Leones. Sin embargo, su verdadera misión era documentar el derrocamiento de Allende, para lo cual contaba con el financiamiento de Orizzonte2000, del cineasta Roberto Rossellini, y un estudio de Alemania del Este.
Entrevistas clave antes del golpe
En su labor, Herberg entrevistó a figuras prominentes de la derecha chilena, como Sergio Onofre Jarpa y Pablo Rodríguez, líder de Patria y Libertad. También estableció contacto con importantes políticos como Juan Luis Ossa Bulnes y Jaime Guzmán, reconocido más tarde como ideólogo de la dictadura. A pesar de su misión encubierta, logró entrevistar al general Roberto Viaux, una figura clave en el complot que llevó al derrocamiento de Allende.
Regreso a Chile y nuevas entrevistas
Al momento del golpe de Estado, Herberg no estaba en Chile, pero regresó en enero de 1974, con la misma fachada de simpatía por la derecha, lo que le permitió retomar su labor periodística. Renació la colaboración con Hellmich, y ambos entrevistaron a Pinochet, Leigh, y otros miembros de la junta militar. A pesar de recibir autorización para moverse por el país, se les prohibió acercarse a los centros de detención. Sin embargo, esta restricción no impidió que el dúo lograra hacer una notable entrevista en la base aérea de Cerrillos, donde hablaron con los pilotos del 11 de septiembre.
Documentando la realidad de los campos de prisioneros
Aware de la existencia de campos de prisioneros, Herberg y Hellmich decidieron viajar a Antofagasta, donde solicitaron autorización para visitar el campo de Chacabuco, en el desierto de Atacama. Para su sorpresa, el general Joaquín Lagos no solo aprobó el acceso, sino que también les proporcionó un helicóptero para su traslado. El 2 de febrero de 1974, ellos lograron registrar diversos rostros en el campo, capturando sus testimonios y evidenciando la realidad de la represión en Chile.
Testimonios de prisioneros y la búsqueda de la verdad
Muchos prisioneros, al ver al equipo periodístico, mostraron desconfianza y pensaron que eran parte de un esfuerzo por mejorar la imagen de la dictadura. Sin embargo, algunos se animaron a hablar, como Danilo Bartulin, un médico que había trabajado en el gobierno de Allende, quien describió las condiciones de los detenidos. Posteriormente, tras obtener más información sobre las prisioneras, Herberg y su equipo se dirigieron a Pisagua, donde también grabaron entrevistas bajo la supervisión militar.
Difusión de las violaciones a los derechos humanos
Con el material recopilado, Herberg y Hellmich abandonaron Chile y en marzo de 1974, publicaron sus reportajes desde Italia, demostrando la existencia de campos de detención y violaciones a los derechos humanos. Las fotografías e informes se difundieron globalmente, impactando la percepción internacional sobre la dictadura chilena.
Retorno a Chile después de décadas
Cincuenta años después, los realizadores del documental llevaron a Herberg de regreso a Chile, donde pudo reencontrarse con algunos de los prisioneros que había entrevistado. Este reencuentro fue un momento significativo para el periodista, quien había deseado revisar los rostros de aquellos a quienes había ayudado a documentar. Según los directores, Herberg anhelaba expresar lo que no pudo decir hace cinco décadas.
